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Quinua, kiwicha y otros cultivos peruanos
a la bóveda mundial de semillas en Noruega
Semillas de quinua, kiwicha, ají y tomate, cultivos representativos de la biodiversidad peruana, fueron incorporadas a la Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard, en Noruega, conocida como el “Arca de Noé” de la agricultura. El objetivo es preservar la diversidad genética de estos productos y contribuir a la seguridad alimentaria mundial ante posibles catástrofes naturales, conflictos u otras situaciones que amenacen la producción de alimentos.
El envío fue realizado por el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) y comprende 71 cultivares de diferentes especies alimenticias. Según informó a la Agencia Andina el director ejecutivo de la institución, Christian Barrantes Bravo, esta segunda entrega se efectuó en el marco de un convenio entre los gobiernos de Perú y Noruega.
Del total enviado, 46 cultivares corresponden a kiwicha, 20 a quinua, cuatro a ají y uno a tomate. Estas semillas permitirán conservar características genéticas valiosas para futuras generaciones y respaldar la recuperación de cultivos en caso de que se pierdan variedades agrícolas en sus lugares de origen.
Barrantes destacó que la participación peruana evidencia la importancia de la biodiversidad nacional para enfrentar los desafíos alimentarios del futuro. Asimismo, sostuvo que el reconocimiento internacional de estos productos no se limita a su valor gastronómico, sino que también comprende su calidad nutricional.
RESERVA MUNDIAL
La Bóveda Mundial de Semillas, financiada por el Gobierno de Noruega, funciona como una reserva genética destinada a proteger semillas de cultivos de distintas partes del planeta. Está ubicada a más de 100 metros de profundidad, en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago de Svalbard. Su infraestructura fue diseñada para mantener las muestras resguardadas frente a diversas situaciones adversas.
La conservación de estas semillas constituye una medida preventiva para proteger la diversidad agrícola y disponer de material genético que pueda utilizarse en el futuro, especialmente ante escenarios de pérdida de cultivos y escasez de alimentos.
INVESTIGACIÓN AGRARIA
Además de preservar semillas, el INIA desarrolla investigaciones junto con el Centro Internacional de la Papa para mantener reservas de germoplasma nativo y mejorar genéticamente cultivos como la papa y el maíz morado. Estas investigaciones buscan elevar su productividad y potenciar sus propiedades nutricionales.
Uno de los productos estudiados es la variedad de maíz morado Negro Canaán, que destaca por su mayor contenido de antocianinas, antioxidantes naturales presentes en este cultivo.
De acuerdo con Barrantes, los avances en su mejora genética también han permitido impulsar la comercialización internacional de productos derivados, como la coronta del maíz morado y la antocianina por separado.
Con estas acciones, el Perú busca preservar su patrimonio agrícola y aprovechar el potencial de sus cultivos nativos para fortalecer la alimentación y ampliar las oportunidades de desarrollo productivo.

