INVERSIÓN EN PREVENCIÓN ES IMPOSTERGABLE

El 75% de Arequipa no está preparado

para soportar lluvias en esta temporada

Limpieza del sistema de drenaje pluvial es prioritario en la ciudad.

Implementar un sistema de drenaje pluvial debe convertirse en una prioridad para las próximas autoridades. La gerente de Sedapar, Yanet Montoya, advierte que las municipalidades utilizan las redes de alcantarillado para evacuar aguas de lluvia.

Por Jorge Turpo R.

Arequipa puede pasar de una tarde soleada a una emergencia en cuestión de horas. Una lluvia intensa basta para inundar calles, deteriorar pistas, colapsar buzones y convertir las torrenteras en amenazas para miles de familias. El problema no es únicamente la fuerza de las precipitaciones, sino una ciudad que todavía no tiene cómo evacuar adecuadamente el agua que cae sobre ella.

Un informe de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) advierte que apenas el 25% de Arequipa cuenta con drenaje pluvial. El otro 75% depende, en gran medida, de redes de alcantarillado diseñadas para transportar aguas residuales, no para soportar grandes volúmenes de lluvia. Esa brecha explica por qué una precipitación intensa puede desbordar la capacidad de respuesta de la ciudad.

El riesgo adquiere mayor relevancia ante la posibilidad de un Fenómeno El Niño extraordinario. Según las proyecciones de CENEPRED para 2026, cerca de 1,3 millones de arequipeños podrían estar expuestos a inundaciones, en un escenario cuyo periodo de mayor intensidad se extendería entre noviembre y marzo de 2027.

La alerta no es una hipótesis lejana. Durante los primeros meses de 2026, Sedapar reportó más de 1.400 casos de atoros, aniegos y colapsos.

En febrero, el desborde de la torrentera El Chullo afectó a más de 500 viviendas en Yanahuara. Fue una muestra de lo que ocurre cuando las lluvias encuentran una ciudad sin suficientes mecanismos para conducir el agua.

La gerente de Sedapar, Yanet Montoya, advierte que las municipalidades se han acostumbrado a utilizar las redes de alcantarillado como si fueran sistemas de drenaje pluvial. Según señala, en los últimos cuatro años no se han preocupado por ejecutar las obras necesarias para resolver esta carencia.

El problema también está en la forma de construir ciudad. Se han reasfaltado avenidas y calles sin incorporar sistemas de drenaje. En algunos casos, incluso, los trabajos han terminado cubriendo con asfalto los buzones, lo que obliga posteriormente a Sedapar a realizar labores para liberarlos.

“En la mayoría de los casos no se colocó sistema de drenaje”, advierte Montoya. La observación revela una contradicción porque mientras se invierte en mejorar la superficie de las vías, se posterga la infraestructura que permitiría evitar que esas mismas calles terminen convertidas en lagunas.

Lara, en Socabaya, es uno de los ejemplos más evidentes. En cada temporada de lluvias se registran inundaciones porque hacia esa zona confluyen las aguas de la parte alta de Paucarpata y sectores de Socabaya.

Pese a que se trata de un problema conocido y recurrente, los sucesivos gobiernos municipales de ambos distritos no han conseguido impulsar una solución conjunta.

El contraste está en Miraflores. En algunos sectores de las partes media y baja se construyó un sistema de drenaje que ha mostrado buenos resultados durante las lluvias. Pero la intervención no tuvo continuidad. Las calles atendidas cuentan con mejores condiciones, mientras otras zonas del distrito siguen expuestas a las inundaciones.

La experiencia demuestra que el drenaje funciona. Lo que ha faltado es convertirlo en una política sostenida y no en una obra aislada, dependiente de la voluntad o las prioridades de cada alcalde.

LLUVIAS

El especialista en meteorología del Senamhi, José Luis Ticona, advierte que el Fenómeno El Niño podría provocar lluvias focalizadas en Arequipa. No descarta uno o dos días de precipitaciones intensas capaces de activar quebradas y generar emergencias. El impacto concreto de este evento todavía es incierto, pero esa incertidumbre no debería convertirse en una excusa para postergar decisiones.

El tiempo, además, juega en contra. El Ministerio de Vivienda trabaja en la limpieza de 17 puntos críticos, entre ellos 4,7 kilómetros de la torrentera El Chullo. Al 20 de octubre, el avance era de apenas 30%, pese a que los trabajos deben concluir el 30 de noviembre.

A ello se suma que, a septiembre, el Gobierno Regional tenía pendiente ejecutar más del 61% de su presupuesto para prevención de desastres. En octubre, más de ocho municipalidades tampoco habían ejecutado estos recursos, según los datos del MEF.

La primera prioridad es terminar las intervenciones en marcha, despejar quebradas y asegurar que las zonas críticas estén preparadas. Pero la respuesta no puede agotarse en retirar escombros. Arequipa necesita identificar los puntos donde se acumula el agua, construir drenajes con criterios técnicos y conectar las intervenciones dentro de una planificación metropolitana.

También debe establecerse una regla básica donde ninguna obra de asfaltado debería ejecutarse sin evaluar previamente cómo evacuará el agua de lluvia. En sectores como Lara, Paucarpata y Socabaya, la solución exige coordinación entre municipios y proyectos que consideren toda la cuenca, no solo los límites distritales.

RESALTAR

Las próximas autoridades municipales, que asumirán el 1 de enero de 2027, deberían encontrar en el drenaje pluvial una prioridad de gestión, con proyectos formulados, presupuestos definidos y metas verificables. No se trata de prometer que Arequipa dejará de inundarse de un año a otro, sino de empezar a cerrar una brecha que durante demasiado tiempo se ha normalizado.

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