Visita al penal Ancón I revela graves deficiencias en el INPE
Mandatario visita el penal Ancón I. El presidente de la República, José Jerí, realizó una visita inopinada al penal Ancón I durante la madrugada de ayer, tras recibir un reporte de la Policía Nacional del Perú (PNP) vinculado a un caso de extorsión. La diligencia tuvo como objetivo verificar información relacionada con actividades delictivas que, según las investigaciones preliminares, habrían sido coordinadas desde el interior de dicho establecimiento penitenciario.
DEL PRESIDENTE JERÍ
Horas antes de la visita presidencial, agentes de la PNP capturaron a un hombre y una mujer presuntamente involucrados en extorsiones contra empresas de transporte y mototaxistas del cono norte de Lima. Durante las diligencias policiales, ambos detenidos señalaron que las órdenes para cometer los delitos provenían de un interno recluido en el penal Ancón I, identificado como presunto cabecilla de la banda criminal.
Con esta información, el jefe de Estado, acompañado por el comandante general de la PNP, Óscar Arriola, solicitó la ubicación inmediata del recluso señalado. Sin embargo, el procedimiento evidenció serias deficiencias en los sistemas de control del Instituto Nacional Penitenciario (INPE). Los registros disponibles no se encontraban consolidados en una plataforma única y confiable.
La información sobre la ubicación del interno estaba dispersa en cuadernos manuscritos, revisados por el personal penitenciario sin que se lograra una respuesta clara. En una primera verificación, el recluso figuraba como alojado en el pabellón dos, pero no fue encontrado en ese lugar. Posteriormente, aparecía registrado en el pabellón cuatro, donde tampoco se encontraba, lo que prolongó la búsqueda sin resultados concretos.
Ante la falta de precisión, el presidente solicitó explicaciones a los representantes del INPE presentes en el penal. Tras nuevas revisiones, se informó que el interno había sido trasladado al penal de Challapalca, en la región Tacna, el pasado 4 de enero. No obstante, este dato no figuraba de manera clara en los registros que se habían revisado inicialmente.
La situación generó nuevas dudas durante la diligencia. El jefe de Estado pidió corroborar la información con el establecimiento penitenciario de Challapalca, pero los intentos de comunicación no tuvieron éxito. Según se indicó, no existía un canal de comunicación directa y operativa entre ambos penales en ese momento.
