Miles de fieles celebraron la Pascua de Resurrección y renuevan su fe

Con profunda fe y recogimiento, miles de arequipeños participaron en las celebraciones por la Pascua de Resurrección, una de las fechas más importantes del calendario cristiano. En la Catedral de Arequipa, la misa central se realizó el domingo 5 de abril a las 6 de la tarde y fue presidida por el arzobispo Javier Del Río Alba, marcando así el inicio del Tiempo Pascual.

Durante la homilía, el prelado destacó el significado de la resurrección de Jesucristo como un mensaje vigente de esperanza y renovación espiritual. “Jesucristo ha resucitado y esta es la buena noticia que, desde hace más de dos mil años, no deja de dar la vuelta al mundo”, expresó, subrayando que este acontecimiento representa la victoria sobre el pecado, el mal y la muerte.

Las celebraciones no se limitaron a un solo día. Desde la Vigilia Pascual, realizada el Sábado Santo, los fieles participaron activamente en ceremonias litúrgicas que anunciaron la resurrección, en un ambiente de recogimiento y alegría. El tradicional Pregón Pascual marcó el inicio de esta festividad, que se vive intensamente en templos de toda la ciudad.

Con la Pascua se da paso al llamado Tiempo Pascual, un periodo de cincuenta días en el que la Iglesia celebra la resurrección de Cristo como un solo gran domingo. Durante este tiempo litúrgico se desarrollarán importantes solemnidades como la Ascensión y Pentecostés, que cierran este ciclo con la conmemoración de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles.

En paralelo, la celebración tuvo un carácter universal. Desde el Vaticano, el papa León XIV impartió la tradicional bendición “Urbi et Orbi” desde la Basílica de San Pedro, uno de los actos más solemnes de la Iglesia católica, que se realiza únicamente en Pascua y Navidad.

Esta bendición, dirigida a Roma y al mundo, tiene un profundo significado espiritual para los fieles, ya que concede indulgencia plenaria bajo determinadas condiciones, como la confesión y la comunión.

En Arequipa, la masiva participación en las celebraciones reflejó no solo la vigencia de las tradiciones religiosas, sino también la necesidad de fortalecer la fe y la esperanza en tiempos de incertidumbre. La Pascua, más allá del rito, se convierte así en un llamado a la renovación personal y al compromiso con valores que promuevan la solidaridad y la vida en comunidad.

Con ello, la ciudad inicia un nuevo ciclo litúrgico acompañado de sus pastores y fieles, reafirmando su identidad profundamente religiosa y su compromiso con la espiritualidad cristiana.

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.