Arequipa: ¿qué hay detrás de su crecimiento?
Naomi Rodríguez,
economista del Consejo
Privado de Competitividad

Con el cierre de 2025, las cifras oficiales de INEI muestran que la economía de Arequipa creció 2,3% en el año, tras registrar una expansión de 2,1% en el cuarto trimestre y acumular seis periodos consecutivos de crecimiento. A primera vista, este resultado podría interpretarse como favorable. Sin embargo, una revisión más detallada revela una dinámica menos alentadora: la economía regional ha perdido impulso de manera sostenida, pasando de crecer 5,1% en el primer trimestre a apenas 1,0% en el segundo y 1,1% en el tercero, con una leve recuperación hacia el cierre del año. En este contexto, más que una expansión sólida, lo que se observa es un crecimiento que se ha ido debilitando progresivamente.

Este desempeño no puede entenderse sin observar la evolución de su principal motor productivo. En una región donde la minería representa aproximadamente el 32,6% del valor agregado, el sector Minería e Hidrocarburos registró una contracción de 2,6% en 2025, con caídas particularmente pronunciadas como -10,7% en el segundo trimestre y -3,5% en el cuarto. En el caso de Arequipa, la menor extracción de cobre explica buena parte de la contracción, de acuerdo con INEI.  A ello se suman factores que inciden en las condiciones en las que opera este sector. En los últimos años, la expansión de la minería ilegal ha ganado relevancia, impulsada por los altos precios de los minerales, particularmente del oro. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), esta actividad movilizó más de US$11 500 millones a nivel nacional en el último año, reflejando su creciente escala e incidencia económica. En Arequipa, la provincia de Caravelí ilustra esta problemática, al concentrar una parte importante de la actividad minera informal en la región. Según estimaciones recogidas en fuentes locales, alrededor del 70% de la minería informal de Arequipa se concentra en esta provincia, lo que contribuye a un entorno más complejo para el desarrollo del sector.

En contraste, el crecimiento regional ha sido sostenido principalmente por sectores no primarios. Destaca el dinamismo de Electricidad, Gas y Agua, que creció 35,4% en el año y 57,7% en el cuarto trimestre, explicado por la mayor generación de energía en centrales hidráulicas y solares, así como por la producción de agua potable. Asimismo, el sector Construcción avanzó 9,1% anual, impulsado por una mayor inversión de los gobiernos locales en obras de infraestructura educativa, vial y de saneamiento. A ello se suman sectores como Administración Pública y Defensa (6,9%). 

Este patrón sugiere que el crecimiento reciente ha estado asociado, en mayor medida, a sectores vinculados al gasto público, particularmente construcción y administración, lo que plantea interrogantes sobre su sostenibilidad. En este contexto, como ha señalado el presidente del Consejo Privado de Competitividad y exministro de economía David Tuesta, el aumento del gasto corriente puede limitar el margen fiscal disponible para sostener niveles adecuados de inversión pública en el mediano plazo. Si bien el gasto público puede dinamizar la actividad económica en el corto plazo, su capacidad de sostener el crecimiento depende de su composición y de la disponibilidad de recursos fiscales.

En línea con ello, el Consejo Fiscal advierte que iniciativas recientes implican compromisos adicionales de gasto por alrededor de S/ 11,4 mil millones anuales en el corto plazo, concentrados principalmente en pensiones y remuneraciones, como el incremento de pensiones docentes, la reforma del régimen pensionario militar y policial y la ampliación de beneficios para trabajadores bajo el régimen CAS. Este tipo de medidas incrementa la presión sobre la caja fiscal y reduce el margen disponible para otros usos del gasto público.

En ese sentido, el caso de Arequipa pone en evidencia una cuestión de fondo: no solo importa cuánto crece una economía, sino también de dónde proviene ese crecimiento. Cuando el dinamismo se sostiene principalmente en el gasto público —y este enfrenta crecientes presiones— el crecimiento tiende a ser más vulnerable. Así, aunque la región continúa expandiéndose, la combinación de un sector minero debilitado y una mayor dependencia del impulso fiscal plantea dudas sobre la sostenibilidad de su trayectoria económica en los próximos años.

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.