Cerro Colorado concentra más votos y Uñón el padrón con menos votantes
Los extremos del mapa electoral 2026 en Arequipa muestran dos realidades opuestas: Cerro Colorado acudirá a las urnas con 149 639 electores, mientras Uñón, en Castilla, lo hará con apenas 289 votantes. El contraste refleja la desigual escala con la que la región afrontará unos comicios marcados por la bicameralidad, el voto cruzado y cambios en algunos locales de sufragio.
Cerro Colorado será el distrito con mayor peso electoral de Arequipa en las Elecciones Generales del 12 de abril, con 149 639 electores distribuidos en 46 locales y 506 mesas, mientras que Uñón, en la provincia de Castilla, acudirá al mismo proceso con solo 289 ciudadanos habilitados, un local y una sola mesa. La diferencia resume, en cifras, el abismo entre la ciudad expansiva y la sierra rural que convivirán en una misma jornada electoral.
El contraste no es menor en una región que, según la ONPE, suma 1 226 525 votantes, 501 locales y 4 215 mesas. El dato muestra que Arequipa llegará al proceso con una estructura electoral amplia, pero profundamente desigual en términos territoriales y demográficos.
Cerro Colorado no solo lidera por población electoral, sino por la complejidad operativa que representa. Su volumen de votantes lo convierte en uno de los puntos neurálgicos del proceso en la región, muy por encima de distritos urbanos de alta concentración como Paucarpata, Cayma o José Luis Bustamante y Rivero, que también figuran entre los de mayor carga electoral.
En el otro extremo, Uñón votará prácticamente en formato mínimo. El distrito castillano aparece como el de menor número de electores de toda la región y enfrentará una jornada con escala reducida, sin la presión logística de los grandes distritos metropolitanos. En términos políticos, sin embargo, su voto tiene el mismo valor que el emitido en cualquier distrito densamente poblado.
La desigualdad también se aprecia al revisar los locales de votación. El recinto con más electores no está en Cerro Colorado, sino en José Luis Bustamante y Rivero: la IE 40038 Jorge Basadre Grohmann concentrará 13 159 votantes y 45 mesas. En el lado opuesto, la IE 40306 de Bella Unión funcionará con solo 83 electores y una mesa, el menor local registrado según la ONPE.
Ese dato deja una de las imágenes más llamativas del proceso: el distrito con más electores no alberga el local más grande, y el local más pequeño ni siquiera está en el distrito con menor padrón. Arequipa votará, así, entre escenarios radicalmente distintos: desde colegios y universidades con miles de ciudadanos en cola hasta recintos rurales donde el sufragio se desarrollará casi a escala comunal.
A la disparidad territorial se suma un proceso electoral distinto a los anteriores. La ONPE ha confirmado que la jornada del 12 de abril se realizará de 7:00 de la mañana a 5:00 de la tarde y que la cédula incluirá cinco elecciones en una sola hoja: presidente y vicepresidentes, senadores nacionales, senadores regionales, diputados y Parlamento Andino.
La otra novedad relevante es el retorno de la bicameralidad y la posibilidad del llamado voto cruzado, que permite marcar partidos distintos en cada bloque de la cédula. A ello se sumó el aplicativo “Elige tu local de votación”, mediante el cual 180 989 electores de Arequipa escogieron hasta tres opciones de local dentro de su distrito.
Pero el proceso también llega con ajustes de último momento. La ONPE informó que tuvo que reasignar locales a 33 000 ciudadanos a nivel nacional debido a que algunos colegios particulares dejaron de ceder sus instalaciones o porque se detectaron problemas de infraestructura; Arequipa concentró el 18 % de esas modificaciones, por lo que el organismo pidió revisar nuevamente el local asignado antes de salir a votar.
En esa fotografía regional, Cerro Colorado y Uñón no son solo una curiosidad estadística. Representan dos rostros del mismo proceso: uno masivo, urbano y exigente en logística; otro pequeño, rural y casi doméstico. Entre ambos extremos se jugará la elección en Arequipa, una región donde la democracia volverá a medirse tanto en grandes concentraciones urbanas como en mesas únicas perdidas en el mapa.
