Centenario de Blanca Varela
Por Willard Díaz
UNO
Nació hace cien años, en 1926, estudió Letras y Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, allí Blanca Verela conoció a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, y al pintor Fernando de Szyszlo con el cual se casó a los 23 años.
Poco después Varela y Szyszlo se mudaron a París, donde los acogió Octavio Paz y los introdujo en el mundo artístico e intelectual de la época. Hicieron a mistad con Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Henri Michaux y Alberto Giacometti. La pareja pasó luego a Italia y más tarde a Estados Unidos, volvieron a Perú en 1962.
En 1959 Varela publicó su primer poemario, “Ese puerto existe”, con Prólogo de Octavio Paz. A partir de entonces su producción poética fue continua, con más de diez brillantes poemarios, numerosas antologías, reediciones, traducciones al alemán, francés, inglés, italiano, portugués y ruso.
Es la mejor poeta mujer peruana y una de las mayores voces de Latinoamérica.
Falleció el 12 de marzo de 2009 en Lima, a sus 82 años. Sus cenizas fueron esparcidas en la bahía de Paracas.
DOS
Jorge Coaguila: Usted publicó su primer poemario con un prólogo de Octavio Paz. ¿Cómo se animó él en hacerle el prólogo?
Blanca Varela: Hacía tiempo que Szyszlo y yo no veíamos a Octavio hasta que viajamos de vacaciones a México. Ahí, por coincidencia, Octavio también había vuelto de alguno de sus viajes como diplomático. Nos encontramos luego de cinco o seis años y me preguntó: «¿Has escrito algo?». Yo le dije que tenía algunas cosas. Bastante entusiasmado y generoso me dijo: «Pero hay que hacer ya un libro». Le contesté que tenía muy pocos poemas, y él me respondió que de todas maneras había que publicarlos. Era 1959. Le dejé mis poemas y volví a Washington, donde entonces vivía. Al poco tiempo, me escribió pidiéndome más poemas. Se los envié y, de repente, me llegó el libro, mi primer libro. Fue publicado en una serie que Octavio dirigía en Veracruz, con un prólogo que jamás le pedí. Él editó el libro, escogió el nombre y le hizo el prólogo. El libro originalmente se iba a llamar Puerto Supe, que es el título de uno de mis poemas. Pero Octavio me dijo: «Ese es un título muy feo». Yo le respondí: «Pero ese puerto existe». Entonces él dijo: «Ese es un buen nombre». De manera que se tituló así: Ese puerto existe.
TRES
TERNERA ACOSADA POR TÁBANOS
podría describirla
¿tenía nariz ojos boca oídos?
¿tenía pies cabeza?
¿tenía extremidades?
sólo recuerdo al animal más tierno
llevando a cuestas
como otra piel
aquel halo de sucia luz
voraces aladas
sedientas bestezuelas
infamantes ángeles zumbadores
la perseguían
era la tierra ajena y la carne de nadie
tras la legaña
me deslumbró el milagro mortecino
la víspera el instinto la mirada
el sol nonato
¿era una niña un animal una idea?
ah señor
qué horrible dolor en los ojos
qué agua amarga en la boca
de aquel intolerable mediodía
en que más rápida más lenta
más antigua y oscura que la muerte
a mi lado
coronada de moscas
pasó la vida.
(B. Varela, en “Ejercicios materiales”, 1993)
CUATRO
El 26 de febrero de 1996 su hijo menor, Lorenzo de Szyszlo, falleció en el accidente aéreo de Faucett Perú, en el vuelo 251 hacia Arequipa caído cerca de Yura.
CINCO
A inicios de la década de los 90 del siglo pasado, cuando empezó a forjarse el Centro Cultural de la Universidad Nacional de San Agustín, Blanca Varela fue una de las primeras invitadas a participar en “La república de los poetas”, el memorable ciclo de lecturas que durante dos años trajo a nuestra ciudad a todos los mejores poetas nacionales.
En la recién inaugurada Sala Mariano Melgar, una noche Blanca Varela leyó durante una hora ante un público numeroso y ferviente lo mejor de su obra hasta entonces. Luego conversó con el público, y cuando pidió si alguien tenía otra pregunta el poeta Dino Jurado le dijo en voz alta: “¿Podría usted leernos otro de sus hermosos poemas?”. Con una sonrisa la invitada siguió la lectura media hora más.
