¿Cómo funcionará la valla electoral que definirá para diputados y senadores?

El domingo 12 de abril, el Perú no solo elegirá presidente y vicepresidentes: también definirá, por primera vez bajo el sistema bicameral, qué partidos podrán entrar al reparto de escaños en la Cámara de Diputados y el Senado. La llamada valla electoral será el filtro decisivo, pero también solo podría beneficiar a partidos de alcance nacional y dejar fuera a partidos pequeños, nuevos o sin despliegue territorial suficiente.

El próximo 12 de abril de 2026, los peruanos acudirán a las urnas en unas elecciones generales inéditas: además de la fórmula presidencial, se escogerán senadores a nivel nacional, senadores por distrito regional, diputados y representantes al Parlamento Andino. En ese escenario, la valla electoral será una de las reglas más determinantes, porque definirá qué organizaciones políticas podrán participar en la distribución de escaños del nuevo Congreso bicameral.

La valla electoral es, en términos simples, un filtro legal. Su función no es proclamar ganadores por sí sola, sino impedir que partidos con respaldo muy reducido ingresen al reparto de curules. En otras palabras, no basta con participar ni con obtener votos dispersos: primero hay que superar un umbral mínimo para entrar a la competencia real por los asientos parlamentarios.

Para las elecciones del 2026, la ley exige dos condiciones simultáneas para acceder al procedimiento de distribución de escaños en cada cámara. La organización política debe alcanzar, al menos, el 5 % del número legal de miembros de la cámara correspondiente y, además, el 5 % de los votos válidos a nivel nacional en esa misma elección. En la práctica, eso equivale a un mínimo de tres senadores o siete diputados, según la interpretación oficial del Jurado Nacional de Elecciones.

En el caso del Senado, la regla tiene una particularidad clave. El 5 % de votos válidos se calcula sumando los sufragios emitidos en sus dos modalidades de elección: el distrito electoral único nacional y el distrito electoral múltiple. Esa precisión fue fijada por el JNE para evitar que el resultado de una sola de esas dos votaciones deje fuera a una agrupación con respaldo significativo en el conjunto del país.

Eso también explica por qué la cédula de sufragio tendrá cinco columnas. El elector marcará una opción para presidente y vicepresidentes, otra para senadores a nivel nacional, una más para senadores a nivel regional, otra para diputados y una final para el Parlamento Andino. En la elección del senado nacional se pueden escribir hasta dos votos preferenciales; en la regional, uno; y en diputados, hasta dos, todos dentro de la misma organización política.

El Senado estará integrado por 60 miembros. De ellos, 30 serán elegidos por todos los electores del país en un distrito único nacional. Los otros 30 se escogerán en 27 distritos electorales: uno por cada departamento, uno por Lima Provincias, uno por el Callao, uno por los peruanos en el extranjero y cuatro por Lima Metropolitana.

La Cámara de Diputados, en cambio, tendrá 130 escaños y se elegirá íntegramente por distritos electorales múltiples. Primero se asigna una cuota directa de escaños por circunscripción y luego se distribuyen los restantes en proporción al número de electores. Para Arequipa, la resolución del JNE fijó seis diputados, mientras que Lima Metropolitana tendrá 32; La Libertad y Piura, siete cada una; y regiones como Amazonas, Apurímac, Huancavelica, Madre de Dios, Moquegua, Pasco, Tacna y Tumbes contarán con dos cada una.

Para el elector arequipeño, el nuevo esquema tendrá un impacto directo. En la elección para el senado por distrito múltiple, Arequipa escogerá un senador, mientras que en la Cámara de Diputados elegirá seis representantes. A la vez, sus votos también contarán en la elección de los 30 senadores nacionales, de modo que cada ciudadano influirá tanto en la representación regional como en la composición general del Senado.

¿Quiénes podrían acceder entonces al nuevo Congreso? En estricto sentido legal, solo podrán entrar al reparto de escaños los partidos o alianzas que superen simultáneamente el doble filtro de votos válidos y número mínimo de curules en cada cámara. Eso favorece a organizaciones con respaldo nacional sostenido y complica a las que solo tengan fuerza localizada o una votación insuficiente a escala país.

¿Y qué ocurre con los partidos que no pasan la valla? El primer efecto es inmediato: quedan fuera del procedimiento de distribución de escaños, aunque hayan participado en la contienda. Pero la consecuencia puede ser todavía más severa, porque la Ley de Organizaciones Políticas señala que la inscripción de un partido se cancela si, al concluir la elección general, no accede al procedimiento de distribución de escaños en al menos una de las cámaras. En las alianzas, además, rigen reglas específicas para conservar la inscripción.

En los hechos, la valla electoral busca reducir la fragmentación y darle mayor gobernabilidad al sistema político, al impedir que el Congreso se llene de bancadas mínimas sin capacidad real de articulación. El JNE ha defendido esta interpretación señalando que aporta seguridad jurídica, transparencia y predictibilidad tanto para las organizaciones políticas como para la ciudadanía.

Así, el voto del 12 de abril no solo elegirá nombres, sino que ordenará el mapa de poder del próximo quinquenio. La valla electoral será el punto de corte entre las agrupaciones que logren convertir sus votos en representación efectiva y aquellas que queden fuera del nuevo Congreso bicameral, un cambio que marcará de manera decisiva la relación entre regiones, partidos y gobernabilidad en el Perú.

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