Arequipa: El reto de las siguientes autoridades
VIDENZA INFORMA

Analista Videnza
Instituto
A medida que el ciclo de las actuales gestiones regionales y locales entra en su etapa final, es imperativo analizar qué condiciones heredarán quienes asuman el mando de Arequipa próximamente. En 2025, la economía de la región creció en 2.3% luego de dos años sin avances (-0.7% en 2023 y +0.2% en 2024). Esto fue posible gracias al desempeño de diversos sectores como la construcción (+9.1%), en donde la inversión pública ha tenido una participación importante.
A pesar de ello, este crecimiento podría haber sido mayor ya que, según la Contraloría General de la República, Arequipa fue la segunda región con más obras paralizadas en 2025 (13.4%) cuya ejecución, además de transformar vidas gracias a nueva infraestructura (hospitales, escuelas, carreteras, etc.) pudo dar un impulso adicional a la economía. Así, para que el crecimiento sea sostenible y no un evento aislado, se debe asegurar que los proyectos avancen sin tropiezos administrativos. Al respecto ¿Cómo vamos?
Según cálculos de Videnza Instituto al cierre del primer trimestre del 2026, el Gobierno Regional de Arequipa enfrenta diversos problemas en la ejecución de sus inversiones. Por ejemplo: sobrecostos mayores al 100%, que impiden reasignación de recursos a otros proyectos o retrasos de más de un año en la ejecución, que aplazan el impacto de las inversiones.
Por otro lado, la Municipalidad Provincial de Arequipa no difiere mucho de este desempeño pues el 67% de sus inversiones no han recibido recursos financieros en los últimos seis meses, lo que podría indicar que es posible su paralización en cualquier momento.
Un caso emblemático es el proyecto de construcción de la vía troncal de interconexión entre diversos distritos de la capital que fue declarado viable en el 2009 con el objetivo de beneficiar a más de 300 000 ciudadanos terminándose como máximo en el 2017. Actualmente, se encuentra estancada por controversias con el contratista y se ha postergado su finalización para 2032. Así, muchas otras inversiones se encuentran en condiciones similares y se necesita capacidad de gestión para su destrabe.
En conclusión, si bien la economía de Arequipa ha mostrado señales de recuperación, este crecimiento seguirá siendo limitado y frágil mientras la gestión pública sea un cuello de botella. No basta con que los indicadores suban por inercia; se requiere que la inversión pública sea un impulso importante para la economía. El reto para las próximas autoridades será asegurar que los recursos se traduzcan en obras terminadas, permitiendo que ese 2.3% de crecimiento sea solo el piso de un desarrollo mucho más sólido para todos los arequipeños.
