Hospital Edmundo Escomel en pésimas condiciones según inspección de SuSalud
Por Jorge Turpo R.
Se revela que faltan equipos básicos, medicamentos, hay problemas en el banco de sangre y hasta la infraestructura del hospital tiene deterioro. A la fecha, no hay mejoras y señales de que esta situación cambie a favor de los pacientes.
ESSALUD EN CRISIS HISTÓRICA
Una inspección realizada por la Superintendencia Nacional de Salud (SuSalud) al Hospital Edmundo Escomel de EsSalud en Arequipa revela un panorama crítico. Y pese a que se realizó a fines de enero, hasta la fecha todo sigue igual o peor. La gestión del director del hospital, Ricardo Gonzales Durand, no da señales de querer mejorar las cosas.
El documento de 53 páginas, al que tuvo acceso El Pueblo, revela que se hallaron deficiencias estructurales, falta de medicamentos, equipos inoperativos y condiciones de almacenamiento que comprometen directamente la seguridad de los pacientes.
El acta levantada tras un operativo de fiscalización, detalla una larga lista de incumplimientos en el establecimiento de salud. Se consigna todo lo que no se encontró o lo que funciona de manera deficiente, evidenciando un sistema que opera por debajo de los estándares mínimos.
Uno de los hallazgos más preocupantes es la carencia de medicamentos esenciales. De acuerdo con el listado verificado en las páginas 6 y 7 del informe, el hospital no cuenta con un stock adecuado de diversos fármacos básicos para la atención de pacientes, incluyendo antibióticos, analgésicos y soluciones inyectables.
Esta situación no solo retrasa tratamientos, sino que obliga a los pacientes a adquirir medicinas por su cuenta, trasladando el costo de la atención al usuario.
A esto se suma el deficiente almacenamiento de productos farmacéuticos. Las imágenes consignadas en las páginas 17, 20 y 21 muestran cajas apiladas en ambientes inadecuados, expuestas a humedad, suciedad y sin condiciones de conservación óptimas.
Incluso se observa infraestructura deteriorada, como techos en mal estado y filtraciones, lo que incrementa el riesgo de contaminación de los insumos médicos.
El informe también alerta sobre el uso de equipos de refrigeración en condiciones inapropiadas.
Se documenta que los refrigeradores utilizados para conservar medicamentos y muestras no garantizan temperaturas estables ni cumplen con protocolos sanitarios.
Algunos equipos están deteriorados o presentan acumulación de productos sin control adecuado, lo que compromete la eficacia de los tratamientos.
Otro punto crítico es la presencia de medicamentos vencidos o con fechas de expiración próximas sin un control riguroso. Se evidencian productos almacenados sin adecuada rotación ni verificación oportuna.
Esto representa un riesgo directo para los pacientes, quienes podrían recibir tratamientos ineficaces o peligrosos.
Las deficiencias no se limitan al abastecimiento. También se han identificado problemas en la infraestructura del hospital. Se observa el deterioro del techo en áreas clave, con signos de filtraciones y daños estructurales.
Estas condiciones afectan no solo la operatividad del hospital, sino también la seguridad del personal y de los usuarios.
En cuanto al equipamiento médico, el informe señala la existencia de equipos inoperativos o insuficientes. Entre ellos monitores multiparámetro, equipos de anestesia, autoclaves para esterilización, incubadoras, equipos de rayos X, ecógrafos y analizadores de laboratorio, además de otros dispositivos clave para diagnóstico y soporte vital.

medicamentos y equipos que no
funcionan son los asegurados.
Esta situación limita gravemente la capacidad de respuesta del hospital, ya que impide realizar exámenes oportunos, reduce la atención en áreas críticas y obliga a derivar pacientes o retrasar procedimientos, afectando directamente la calidad del servicio y la seguridad de los usuarios.
El banco de sangre tampoco escapa a las observaciones. Se reportan problemas en la conservación y manejo de los componentes sanguíneos, así como deficiencias en los equipos de almacenamiento.
Esto pone en riesgo procedimientos críticos como transfusiones, donde la calidad del insumo es vital.
Otro aspecto alarmante es la falta de control en las condiciones de limpieza y bioseguridad.
Se evidencia el uso de materiales de limpieza domésticos en áreas clínicas, lo que contraviene las normas sanitarias. La ausencia de protocolos adecuados incrementa el riesgo de infecciones intrahospitalarias.
Además, el hospital presenta serias limitaciones en el servicio de transporte asistido. Las ambulancias no cumplen con las condiciones necesarias para el traslado seguro de pacientes. Algunas carecen de equipamiento adecuado y otras presentan fallas que comprometen su operatividad.
La supervisión también detectó deficiencias en la gestión administrativa y en el cumplimiento de normas. En diversas secciones del informe se señala la ausencia de registros actualizados, falta de documentación y debilidades en los procesos de control interno.
Estas fallas dificultan la trazabilidad de los servicios y reducen la capacidad de respuesta ante emergencias.
En conjunto, los hallazgos configuran un escenario preocupante. Más allá de los números y las observaciones técnicas, lo que está en juego es la salud de los pacientes.
Cada medicamento que falta, cada equipo que no funciona y cada protocolo que no se cumple tiene un impacto directo en la vida de quienes acuden al hospital en busca de atención.
Lo que preocupa más es que hasta la fecha, pese a que la inspección de SuSalud deja en evidencia que no se trata de problemas aislados, sino de una cadena de deficiencias que requieren intervención urgente, no se ha tomado ninguna acción concreta para dar solución a la problemática.
