JNE incurrirá en «omisión de funciones» por demora en vacancia del alcalde Rivera
La provincia de Arequipa atraviesa una etapa de profunda incertidumbre administrativa y jurídica. A casi un mes de que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) declarara fundada la apelación para vacar al alcalde Víctor Hugo Rivera Chávez, la resolución oficial sigue sin publicarse, paralizando el relevo de mando en la comuna provincial.
El caso, que fue evaluado en audiencia pública el pasado 10 de abril de 2026, confirmó la salida de Rivera tras el recurso presentado por la ciudadana Claudia Orihuela Larico. Sin embargo, el silencio administrativo del ente electoral ha encendido las alarmas entre especialistas y diversos sectores de la sociedad civil arequipeña.
Expertos en materia electoral advierten que esta tardanza no solo afecta la gobernabilidad, sino que podría configurar delitos graves. Según señalan, el JNE estaría incurriendo en una presunta omisión de funciones o retardo en la administración de justicia, lo cual constituye una modalidad de abuso de autoridad.
«No queremos pensar que existe una mano negra en este proceso», han manifestado analistas locales ante la falta de transparencia.
La exigencia es clara: el Jurado debe publicar el sentido de su decisión para acabar con las especulaciones y permitir que la ciudad recupere su cauce institucional normal.
Un argumento frecuente para justificar estos retrasos suele ser la carga procesal derivada de la segunda vuelta electoral. No obstante, los especialistas aclaran que los procesos de elecciones generales y las vacancias municipales corren por cuerdas separadas y no deberían interferir entre sí bajo ningún pretexto legal.
El incumplimiento de los plazos establecidos por ley es el punto más crítico de la controversia. Mientras los días transcurren, la gestión municipal permanece en un limbo, ya que la autoridad actual carece de la legitimidad necesaria para tomar decisiones de largo plazo tras el fallo en audiencia.
Existe el temor fundado de que la resolución llegue apenas unos días antes de finalizar el periodo de gestión regular. Este escenario sería desastroso para la provincia, pues reduciría el margen de maniobra de la autoridad sucesora a un rol meramente protocolario y sin impacto real.
La urgencia de resolver la vacancia radica en que quien asuma el cargo deberá liderar un año de culminación de gestión. Este periodo es vital para el cierre de proyectos, la ejecución presupuestal final y la preparación de una transferencia de mando ordenada hacia el próximo burgomaestre.
La nueva alcaldesa, Ruccy Judith Oscco Polar, en caso de oficializarse la vacancia, enfrentará el reto de presentar un plan de gestión relámpago. Su labor será fundamental para garantizar que el balance de obras y la rendición de cuentas se realicen bajo los estándares de transparencia que la ley exige.
Arequipa se encamina a un nuevo proceso electoral en octubre para elegir al próximo alcalde provincial, lo que acorta aún más los tiempos. Es imperativo saber quién entregará el cargo oficialmente para evitar vacíos legales que compliquen la fiscalización de la gestión saliente.
La ciudadanía espera que el JNE actúe con la celeridad que el cargo le demanda. La estabilidad de la segunda ciudad más importante del país no puede estar sujeta a demoras injustificadas que solo alimentan la desconfianza en las instituciones democráticas del Perú.
Hay que recordar, que tras la resolución del polémico caso «Flechita». En consecuencia, la primera regidora y actual teniente alcaldesa, Ruccy Oscco, asumirá el liderazgo de la municipalidad para completar el periodo de gestión restante hasta diciembre de 2026, convirtiéndose en la encargada de dirigir el destino de la provincia.
Oscco Polar, quien llegó a la comuna bajo el mismo movimiento regional, Juntos por el Desarrollo de Arequipa, enfrentará el reto de dar continuidad a los proyectos municipales en medio de un clima político tenso. Como sucesora legal inmediata, su nombramiento busca garantizar la institucionalidad del gobierno local tras la salida definitiva de Rivera, cuya gestión se vio interrumpida por las irregularidades administrativas señaladas en la sentencia del máximo organismo electoral.
A principios de mayo de 2026, la Municipalidad Provincial de Arequipa reportaba un evidente desorden administrativo ante el proceso de transición y la inminente salida del Rivera Chávez. Mientras los diversos sectores de la ciudad esperan el juramento oficial de la nueva autoridad, Ruccy Oscco deberá priorizar el restablecimiento del control interno y la estabilidad en las gerencias municipales para asegurar la prestación de servicios básicos a la población.
