BOLIVIA CRISIS ADVERTENCIA.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, acusó el lunes a grupos vinculados al narcotráfico de estar detrás de las protestas que exigen su renuncia y advirtió que “sus días están contados”, luego de promulgar una ley que le otorga facultades para decretar el estado de excepción en el país.
La nueva norma permitirá al Ejecutivo recurrir a las Fuerzas Armadas para contener las movilizaciones y restringir temporalmente derechos como la libertad de reunión y circulación. La medida surge en medio de una crisis social marcada por más de cinco semanas de bloqueos de carreteras organizados por obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros.
Las protestas han afectado severamente el abastecimiento de productos básicos en las principales ciudades bolivianas. En La Paz y la vecina ciudad de El Alto, los precios de alimentos como carnes y verduras se han incrementado considerablemente, mientras que la escasez de combustible y medicamentos genera preocupación entre la población.
Durante un acto oficial realizado en el Palacio de Gobierno, acompañado por ministros y altos mandos militares y policiales, Paz afirmó que los sectores más violentos de las movilizaciones están integrados por organizaciones criminales relacionadas con el tráfico de drogas.
“A los violentos, a los narcoterroristas, sus días están contados. Vamos a hacer cumplir lo que manda la Constitución”, declaró el mandatario al promulgar la ley.
El Gobierno también denunció que cuatro policías resultaron heridos por impactos de bala durante recientes operativos para desbloquear carreteras.
Por su parte, el Ejecutivo responsabiliza al expresidente Evo Morales de alentar las protestas con el objetivo de desestabilizar al Gobierno. Morales, quien rechaza las acusaciones en su contra, sostuvo recientemente que las manifestaciones representan una “rebelión” contra una administración que considera alineada con los intereses de Estados Unidos.
Las movilizaciones reflejan el malestar de diversos sectores frente a las reformas impulsadas por Paz y la persistente crisis económica, considerada la más grave que enfrenta Bolivia en las últimas cuatro décadas.
