Miles pasaron la noche en calles y vehículos por temor a nuevas réplicas

La incertidumbre se ha instalado en gran parte de Venezuela luego de los dos fuertes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el miércoles 15 de junio, que han dejado hasta el momento al menos 235 fallecidos y 4 300 heridos, según el último reporte oficial de la administración de la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Mientras continúan las réplicas, miles de personas han pasado la noche en calles, plazas, estadios y vehículos por temor a nuevos colapsos.

DOBLE TERREMOTO DEJO CIENTOS DE FALLECIDOS Y MILES DE HERIDOS

El impacto de los sismos ha sido devastador en distintas regiones del país. De acuerdo con reportes de la periodista venezolana Angélica Lugo, varios estados presentan daños estructurales severos, con edificios colapsados y zonas aún sin evaluar completamente debido a las dificultades de acceso y comunicación.

“Se estima que la cifra es mucho mayor. En el estado Vargas es donde se concentra la mayor devastación, con más de diez estructuras colapsadas. En Caracas también hay afectaciones, incluso una torre de 19 pisos que habría colapsado por completo”, señaló la periodista en diálogo con Ampliación de Noticias.

Las autoridades no descartan que el número de víctimas aumente en las próximas horas, conforme avanzan las labores de rescate en zonas críticas. La magnitud del evento sísmico y la sucesión de réplicas han dificultado el ingreso de equipos de emergencia a varios sectores.

En paralelo, la población enfrenta una segunda emergencia: la interrupción de servicios básicos. La caída parcial o total de la electricidad, el colapso de redes de internet y telefonía, así como la suspensión del transporte público, han generado un escenario de aislamiento en diversas ciudades.

“Los vecinos han dormido en sus vehículos, en plazas y estadios. Muchos fueron primero a mercados y farmacias para abastecerse, pero luego se quedaron sin comunicación. No hay internet estable ni señal telefónica en varias zonas”, explicó Lugo. Las réplicas, algunas percibidas durante la madrugada y la mañana, han mantenido en vilo a la población.

Uno de los estados más afectados, según los reportes, es Vargas, donde la falta de conectividad complica incluso la verificación de listas de desaparecidos difundidas en redes sociales. Canales de WhatsApp y Telegram creados para ubicar a familiares han colapsado o no pueden actualizar información debido a la ausencia de señal.

“Puede haber personas con vida que no logran comunicarse con sus familias porque no hay electricidad, no hay internet o no tienen batería en sus teléfonos”, añadió la periodista.

La emergencia también ha evidenciado limitaciones en la capacidad de respuesta de los organismos de seguridad. Equipos de rescate trabajan en varios puntos con recursos limitados, según denuncias recogidas desde el terreno.

“Los cuerpos de seguridad están trabajando con las manos. Están buscando sobrevivientes sin los instrumentos necesarios”, advirtió Lugo, quien hizo un llamado a la comunidad internacional para el envío urgente de rescatistas y equipos especializados.

En ese sentido, las autoridades venezolanas han señalado que se espera la llegada de apoyo internacional, aunque hasta el momento no se han precisado los países ni el tipo de asistencia que se desplegará de manera inmediata.

Rescate de personas es la prioridad en Venezuela.

A la crisis estructural y humanitaria se suma la suspensión parcial del suministro de gas en varias zonas, medida adoptada para prevenir incidentes ante la persistencia de réplicas. Asimismo, el sistema de transporte público opera de forma limitada y el Metro de Caracas permanece fuera de servicio.

Mientras tanto, la población continúa en alerta permanente, durmiendo en espacios abiertos ante el temor de nuevos movimientos sísmicos. Las autoridades insisten en que las réplicas podrían continuar en los próximos días, mientras avanzan las evaluaciones técnicas sobre el impacto real del doble terremoto que ha golpeado al país.

La situación en Venezuela sigue siendo de emergencia nacional, con daños aún en evaluación, un número de víctimas que podría incrementarse y una población que, por ahora, no ha regresado a la normalidad.

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