Apuestas deportivas atrapan a más adolescentes en Arequipa

Por: Danna Felipe B.

Instan a los padres de familia a no perder de vista lo que sus hijos hacen con el dinero.

ENCIENDEN ALERTA POR LUDOPATÍA

Una persona, a la que llamaremos Mauricio para proteger su identidad, descubrió que con apenas un sol podía apostar por la victoria de un equipo de fútbol. Le dio curiosidad, apostó y así obtuvo su primera recompensa. Se sintió bien y astuto cuando el equipo por el cual había arriesgado una cantidad de dinero ganó. Poco a poco se metió más en el juego. Comenzó a ganar irrisorios montos y a veces también a perderlos, pero no le daba mayor importancia pues para él era casi nada. Sin embargo, el tiempo transcurrió y las cantidades apostadas fueron incrementando progresiva y descontroladamente.

Se encontró a sí mismo ganando dinero sin esforzarse, como no ocurriría en cualquier trabajo. Usaba las ganancias para darse sus gustos. Toda esa “facilidad” le emocionaba. Sin embargo, al mismo tiempo, empezó a omitir los montos que perdía y la frustración que le causaba. Llegaba a sentirse muy mal. Lloraba y golpeaba los objetos que tenía cerca. Para calmar la ansiedad, fue creando una necesidad de recuperar las pérdidas, pero de la misma manera en la que se daban. Necesitaba dinero nuevo. Lamentablemente, comenzó a hacer cosas que nunca pensó realizar, y Mauricio tenía apenas 16 años.

Los médicos psiquiatras Edson Pacheco Zuel y Diashania Gibaja Reyes del Hospital Regional Honorio Delgado Espinoza y del Hospital Militar de Arequipa, respectivamente, nos explican que la ludopatía se caracteriza por la pérdida del control, la imposibilidad de detener el comportamiento, rompiendo límites de tiempo y dinero; la pérdida de la noción del dinero, la necesidad de apostar cantidades cada vez más altas para sentir la misma emoción; la abstinencia, irritabilidad, ansiedad e insomnio cuando no se puede apostar; y la persecución de pérdidas, es decir, regresar a jugar con la obsesión de recuperar el capital perdido.

Mauricio presentaba todas estas características, pero él no podía admitir que tenía un problema y sus padres tampoco.

En una anterior nota de diario El Pueblo, con fecha del 23 de febrero del 2025, la médico psiquiatra Nathaly Blanco Romero ya nos decía que los ludópatas aumentan y, lamentablemente, cada vez son más jóvenes. Los tres especialistas coinciden en que una de las causas principales es que actualmente en todo el mundo hay más espacios donde se puede apostar dinero. Antes se tenía que salir de casa para hacerlo.

Ahora es posible desde la comodidad de la propia cama con el celular en la mano. Los montos también han bajado. Una cantidad pequeña es suficiente para apostar a favor de un equipo de fútbol. De esta manera, se está volviendo común ver a adolescentes y jóvenes usando el dinero que sus padres les dan para sus pasajes o comida en juegos de azar, donde las posibilidades de ganar o perder NO dependen del conocimiento del jugador.

Creen que están usando su inteligencia para predecir un resultado cuando en realidad están participando en un juego de azar más.

Acceder a los juegos de azar ahora es mucho más sencillo que en años pasados.

“Las maneras en las que las personas caen en la ludopatía ha cambiado rotundamente. La pandemia abrió ampliamente las puertas de lo digital. Ya no es necesario ingresar físicamente a un casino. Basta con un celular. Y ahora que estamos en pleno mundial. ¿Cuánto nos hemos digitalizado desde entonces?”, cuestiona la médico Gibaja Reyes.

Mauricio había apostado apenas S/ 1 a un equipo de fútbol y su vida se transformó en una pesadilla. Hoy en día, estos casos se están volviendo comunes, lo que es algo preocupante.

Los torneos internacionales como la Copa del Mundo o la Champions League siempre han tenido el hermoso poder de congregar a millones. Sin embargo, en los últimos años, silenciosamente también se han convertido en grandes motivaciones de apuestas digitales.

Muchos adolescentes, estando aún en el colegio, han comenzado a apostar a raíz del mundial a favor de los equipos que ellos piensan que ganarán y, probablemente, la mayoría están seguros de que no van a caer en actos ludópatas, porque no es tanto que desconozcan la adicción y sus riesgos, sino que ellos creen tener el control suficiente como para no convertirse en víctimas de ella. Confunden saber de fútbol con tener el control y también sufren del sesgo de optimismo, del famoso “A mi no me va a pasar”.

Sin embargo, los especialistas sí hacen un llamado enérgico a que tengan cuidado. Las adicciones son así: al principio son inofensivas y después, sin darse cuenta, se crea una dependencia, una pesadilla de la cual es difícil despertar.

Los padres de familia deben estar pendientes de las actividades de sus hijos.

“¿Por qué dependencia? Porque se activa el sistema de recompensa del cerebro mediante la liberación de dopamina, creando la necesidad de repetir la conducta que para la química del cerebro es placentera, pero inmensamente dañina para la vida de la persona”, explica Diashania Gibaja.

Por su parte, el médico Pacheco Zuel agrega: “Ante la pérdida y la posterior frustración, hay una búsqueda compulsiva de la persona por recuperar el dinero bajo la idea de que es posible; si vuelvo a apostar, lo recuperaré todo. Esa posibilidad es placentera químicamente y calma la ansiedad, por eso se sigue apostando una y otra vez”.

Por eso, los especialistas instan a los padres de familia a no perder de vista lo que sus hijos hacen o dejan de hacer. Preguntar nunca está de más y pedir ayuda tampoco. Mantener una comunicación efectiva sobre el buen uso del dinero y los juegos de azar permite detectar a tiempo las señales de alarma antes de que se conviertan en una adicción. No es normal que un joven sin empleo tenga dinero de la nada.

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