SOMOS EL RESULTADO DE UN ESFUERZO DIARIO, Y LA SUERTE ES UN RECODO DEL CAMINO QUE NOS PERMITE AVANZAR MÁS RÁPIDO
Con aquello que me dices no sé si soy feliz ni si seré feliz al hacer las cosas. Estoy confundido. ¿Debo de hacer todo de modo correcto para no sentirme culpable? ¿Debo pensar en el bien de los demás y quién sí desea mi bienestar? ¡Todo esto es injusto de verdad!
“Nada es injusto. Tú deseas el bien de otro y otros desean tu bienestar. El hecho de que no sientas algo no significa que no exista. Hay muchas personas en el mundo que no te consideran mal, adoran más bien tu forma de ser y hubieran querido, aunque fuera un solo minuto, ser como tú. Tampoco es que debas de hacer siempre lo correcto porque en verdad te digo, quién puede decir lo que es y lo que no es correcto, nadie. Somos libres para ayudar o para destruir, aunque dichos conceptos muchas veces se contrapongan y muchas otras se superpongan. No debemos tratar de alcanzar la perfección en los actos que llevamos a cabo, solo debemos hacer el mejor esfuerzo, llevar a cabo el análisis más racional y luego elegir por aquella opción que creamos la más conveniente. Lo demás, si eso genera el bienestar que buscamos o algún malestar, bueno eso estará fuera de nuestra esfera de conocimientos. Somos seres ignorantes en muchas leyes que gobiernan el universo, apenas si sabemos unas cuantas de ellas y amparamos nuestro éxito en ellas. Mucho de lo que ignoramos determina muchas otras cosas cuyo efecto futuro también ignoramos. Nuestra razón tiene la capacidad para entender los efectos posibles de dichos actos y solo nuestra alma libre de prejuicios puede darles el real valor, pero muchos hemos olvidado que en el interior nuestro habita el ser más inteligente del mundo”.
¿Entonces no debo de preocuparme si al tomar una decisión que debía ayudar a muchos acaba dañándolos?
“No, debes preocuparte por algo que está fuera de tu control. No debes de tomar tan en serio cada una de las cosas que haces. Vas a tener errores y no por ello serás un fracaso, vas a tener éxitos y no por ello serás un triunfador. Debes de reírte de aquello que sucede en tu entorno, de las consecuencias de tus actos y hasta de las preocupaciones que has tenido. Ríete, libera tu mente de aquellas ideas posesivas y parásitas que buscan hacerte sentir mal. Ábrete a un nuevo mundo de posibilidades en donde cada uno de los actos que llevemos a cabo tenga un sentido más allá de lo que significa en el presente. ¿Fracaso, éxito, rechazo, gratificación social? Lo que importa es que decidiste buscando el bienestar ajeno”.
Y la suerte, ¿qué es la suerte? ¿Es un estado de desarrollo personal? ¿Es una ley aun no descrita por los científicos? ¿Es una creación mental de la gente? Muchos al decidir creen tener buena suerte y otros piensan lo contrario.
“No hay buena ni mala suerte. Nadie sabe lo que pasará al tomar una decisión. Si te va bien llámala buena suerte y si te va mal nunca será una buena idea llamarla mala suerte. En sí, siempre te irá bien cada vez que te alegres por algo que te ha generado gozo y cada vez que recibas un nuevo aprendizaje cuando la experiencia vivida no te dio bienestar”.
**********
Todos tenemos un patio trasero en donde solemos esconder nuestras miserias y limitaciones. Algunas creen que el no dejar espacio para un patio trasero en casa significa no tener miserias ni limitaciones, pero lo único que hay que hacer es colocarlas en otro lugar.
A lo largo de este supuesto cautiverio aprendí a reciclar mis miserias, empecé a extraer de ellas las enseñanzas más nobles y me fui sintiendo mejor por lo que había vivido. Es triste vivir una vida basada en eventos destructivos, es mejor existir sabiendo que cada una de las cosas que nos tocó vivir teniendo un sentido y un aliciente para el futuro. Hoy no me arrepiento por aquellos vejámenes de los cuales fui, en esos tiempos, una víctima. Tenía que haber sentido la intensidad del dolor para evitar generar la misma situación en otros. Debí aprender en carne propia que la ausencia de amor va matando poco a poco a la persona, pero el hecho de anhelar ser amada por otro es un sentimiento mucho más destructivo.
Tengo el cuerpo lleno de llagas, cicatrices y algunas deformaciones en las manos y rodillas; para muchas mujeres eso sería una tragedia, para mí es un buen regalo. Pudiera yo haber vivido mi existencia bajo los cánones del síndrome de la belleza inalcanzable, aquella grave enfermedad que afecta a millones de mujeres en el mundo donde aparentemente solo existe lo real. Viviría siendo esclava de la dieta destructiva, de la liposucción intrascendente, de los tratamientos de rejuvenecimiento, de las inyecciones y las ceras. Viviría rechazando mi cuerpo cada vez que mis medidas no se asimilaran a las exigidas por “los creadores de las top model”. Sería un instrumento para el ego y la vanidad y destruiría la magia de mis días anhelando algo que tampoco podrá ser eterno. Me siento feliz por haber vivido en este ostracismo y por no haberme contaminado por dichas ideas. Descubrí en este encierro auto constructivo que es peor anhelar un estado de belleza que no se podrá alcanzar, que es mejor aceptar la belleza que llevo naturalmente en mi interior y exterior.
Tengo mucha suerte de haber podido vivir las experiencias que muchos de ustedes ya conocen en la casa “de los castigos eternos a Cenicienta”. Pero eso, como ven, es lo de menos. Yo estoy feliz por estar viva. Me siento llena de gozo por poder sonreír del modo que lo hago, a plenitud. He aprendido a descubrir la belleza de cada ser que me rodea no por el aspecto que tiene, ni por lo que me dice ni por lo que hace. He aprendido a sentir en el brillo de los ojos la dulzura que vive en todo aquel que ha descubierto la verdadera libertad.
