PREVENIR HOY PARA EVITAR CRISIS ALIMENTARIA
Por Carlos Meneses
El Niño puede convertirse en una amenaza, pero sus efectos pueden reducirse si existe planificación, coordinación y decisiones oportunas. La prevención no es un gasto: es la mejor herramienta para garantizar que los alimentos lleguen a la mesa de las familias arequipeñas a precios accesibles.
El anunciado retorno de las condiciones asociadas al Fenómeno de El Niño debe ser asumido por Arequipa como una advertencia y no como una sorpresa. La experiencia de eventos climáticos anteriores demuestra que las pérdidas en el sector agrícola no solo afectan a los productores del campo, sino que terminan impactando directamente en la economía de las familias mediante el incremento del precio de los alimentos.
La agricultura arequipeña enfrenta un escenario de riesgo. Productos esenciales para la canasta familiar como arroz, papa, cebolla, ajo, aceituna, quinua y leche dependen de factores cada vez más inciertos: disponibilidad de agua, estabilidad de las temperaturas, funcionamiento de los sistemas de riego y condiciones adecuadas para el transporte.
El problema no es únicamente la posibilidad de que disminuya la producción. El verdadero desafío está en la capacidad de respuesta de las autoridades. Una región como Arequipa, con importantes valles agrícolas y una población creciente, no puede esperar a que ocurran daños para recién actuar. La prevención debe convertirse en una política permanente.
La protección de bocatomas, canales, reservorios y defensas ribereñas debe ser una prioridad. También resulta indispensable garantizar el mantenimiento de las carreteras que conectan los centros de producción con los mercados, porque una interrupción del transporte puede generar escasez temporal y elevar los costos de distribución.
Los agricultores necesitan información técnica oportuna, asistencia especializada y medidas que permitan reducir riesgos. No basta con declarar alertas climáticas; se requiere acompañamiento efectivo para que los productores puedan adaptar sus campañas agrícolas a las nuevas condiciones del clima.
El impacto del cambio climático obliga a repensar la gestión del agua en Arequipa. Una región históricamente marcada por la escasez hídrica no puede depender únicamente de la variabilidad de las lluvias. La modernización de los sistemas de riego, el uso eficiente del recurso y la planificación de cultivos deben formar parte de una estrategia de largo plazo.
Los datos nacionales también muestran la magnitud del problema. La reducción de áreas cultivadas y la caída en la producción de algunos productos agrícolas evidencian que el país enfrenta un escenario complejo. En este contexto, Arequipa debe fortalecer su capacidad de prevención para proteger su seguridad alimentaria.
La ciudadanía espera que los gobiernos regional y locales, junto con las entidades nacionales, actúen con anticipación. Las emergencias no deben ser la única razón para movilizar recursos. Prevenir significa invertir antes del desastre, proteger a los productores y evitar que los consumidores sean quienes finalmente paguen las consecuencias.
