La confianza empresarial alcanzó su máximo nivel en últimos ocho años

Por Jorge Turpo R.

La mejora de las expectativas del sector privado anticipa un escenario favorable para nuevas inversiones. Sin embargo, empresarios advierten que ese impulso solo se traducirá en desarrollo si el Estado ejecuta con eficiencia los recursos públicos.

SEGÚN ENCUESTA NACIONAL

El nuevo gobierno encabezado por Keiko Fujimori ha comenzado generando un fuerte optimismo entre los empresarios. Esa percepción quedó reflejada en la última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva (BCR), que mostró que la confianza empresarial alcanzó en julio su nivel más alto de los últimos ocho años.

Se trata de un indicador clave porque anticipa las decisiones de inversión que adoptará el sector privado en los próximos meses y, por lo tanto, el ritmo que podría tomar la economía peruana.

La encuesta del BCR no mide el desempeño actual de la economía, sino las expectativas de empresarios, ejecutivos del sistema financiero y analistas sobre lo que ocurrirá en el futuro.

En otras palabras, es un indicador adelantado que permite conocer si quienes tienen capacidad para invertir consideran que existen condiciones favorables para ampliar sus negocios, contratar más personal o desarrollar nuevos proyectos.

Los resultados de julio muestran un cambio importante en ese ánimo. De los 18 indicadores evaluados por el Banco Central, 16 superaron los 50 puntos, nivel que marca el predominio del optimismo sobre el pesimismo.

El indicador sobre el desempeño de la economía en los próximos tres meses pasó de 55,5 puntos en junio a 62,3 puntos en julio, mientras que la expectativa a doce meses subió de 68,6 a 72,1 puntos, su nivel más alto en ocho años.

El optimismo también alcanzó a las propias empresas. La expectativa sobre la situación de los negocios aumentó hasta 60,8 puntos, las proyecciones de inversión llegaron a 59,2 puntos y las de contratación de personal alcanzaron 56,6 puntos.

Asimismo, la evaluación de la situación actual mejoró: las ventas crecieron de 55,3 a 59,2 puntos, las órdenes de compra llegaron a 56,5 puntos y la percepción sobre el estado de los negocios se ubicó en 57,6 puntos.

Para el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa, Carlos Fernández, estos resultados tienen un enorme valor porque anticipan las decisiones que adoptará el sector privado.

«La confianza empresarial es relevante porque permite prever el comportamiento de la inversión privada durante los siguientes meses y años. Cuando el empresario percibe estabilidad y mejores perspectivas económicas, está dispuesto a invertir, ampliar sus operaciones y generar empleo», sostuvo.

El dirigente empresarial explicó que esta encuesta no mide la situación económica actual, sino las expectativas de quienes tienen capacidad para invertir.

En ese sentido, afirmó que un aumento de la confianza suele traducirse posteriormente en nuevas inversiones, mayor producción y crecimiento del empleo.

Sin embargo, Fernández advirtió que el optimismo del sector privado, por sí solo, no garantiza el desarrollo del país. Consideró que el Estado tiene la responsabilidad de acompañar ese impulso mediante una gestión eficiente de los recursos públicos.

«No basta con atraer inversión privada. También es indispensable mejorar la calidad del gasto público. Si el Estado no invierte bien, el crecimiento económico terminará siendo insuficiente para cerrar las brechas sociales», remarcó.

Como ejemplo, recordó que Arequipa recibió el año pasado más de 1.300 millones de soles por concepto de canon y regalías mineras, recursos que, a su juicio, no se han traducido en mejoras proporcionales para la población.

Presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa, Carlos Fernández

«El canon debe convertirse en un verdadero motor de desarrollo. Ese dinero tendría que servir para reducir la anemia infantil, ampliar el acceso al agua potable, construir mejores carreteras, elevar la calidad de la educación y mejorar la comprensión lectora y el aprendizaje de matemáticas. En Arequipa también debería ayudar a resolver el caos del transporte, un problema que afecta la economía, la salud y la calidad de vida de miles de ciudadanos», enfatizó.

La mejora de las expectativas coincide con un escenario de estabilidad macroeconómica. El BCR informó que la expectativa de inflación para los próximos doce meses se ubicó en 3,01 %, mientras que la proyección de crecimiento del producto bruto interno (PBI) para 2026 se mantiene entre 3,1 % y 3,3 %.

Para los economistas, este tipo de indicadores tiene especial importancia porque las expectativas suelen convertirse en decisiones concretas.

Cuando un empresario confía en que la economía mejorará, es más probable que invierta en maquinaria, amplíe su producción, contrate trabajadores o incremente sus inventarios. Por el contrario, si percibe incertidumbre, normalmente posterga sus proyectos.

En un país donde la inversión privada representa cerca del 80 % de la inversión total, la confianza empresarial se convierte en un factor determinante para impulsar el crecimiento económico.

Si las expectativas se convierten en inversiones y el Estado acompaña ese impulso con una ejecución eficiente de los recursos públicos, el país podría ingresar a un nuevo ciclo de crecimiento.

De lo contrario, el optimismo empresarial quedará solo como una buena señal estadística sin el impacto que la población espera en empleo, infraestructura y calidad de vida.

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