El Niño amenaza campaña agrícola de 2027 en sistema Chili No Regulado

Más de 10 mil hombres del campo dependen de una red de canales donde más del 70% de la infraestructura es rústica. La Junta de Usuarios advierte que el agua disponible podría reducirse hasta en 50%.

ALIMENTOS ESCASEARÁN Y CANALES EN MAL ESTADO

La campaña agrícola de 2027 enfrentará serias dificultades en la cuenca suroriental de Arequipa si no se ejecutan obras preventivas antes de la llegada de los efectos más intensos del Fenómeno de El Niño. La principal preocupación se concentra en la infraestructura de riego: más del 70% de los canales de la zona son rústicos y están expuestos a daños frente a eventuales lluvias intensas, desbordes y huaicos.

El presidente de la Junta de Usuarios del Chili No Regulado, Willy Del Carpio Tejada, advirtió que esta situación coloca en riesgo la continuidad de la producción agrícola y planteó que las autoridades regionales y municipales aceleren las intervenciones en los puntos críticos identificados por las propias comisiones de usuarios.

La organización agraria reúne aproximadamente a 10 mil agricultores distribuidos en 14 distritos de la zona suroriental de Arequipa, considerada una de las principales despensas de la ciudad. En sus terrenos se cultivan cebolla, ajo, papa, lentejas, betarraga, arveja y zanahoria, productos que abastecen los mercados locales y regionales.

La zona suroriental es la que alimenta a Arequipa”, señaló Del Carpio al insistir en la necesidad de adoptar medidas antes de que se presenten emergencias. Según explicó, los canales construidos principalmente en tierra generan pérdidas de agua durante su recorrido y, al mismo tiempo, presentan una mayor vulnerabilidad ante precipitaciones extraordinarias.

ATENDER PUNTOS CRÍTICOS

La Junta de Usuarios ya comunicó a las municipalidades de la zona la relación de puntos críticos detectados. El objetivo es que los gobiernos locales elaboren las fichas del Sistema de Información Nacional para la Respuesta y Rehabilitación (SINPAD), requisito que permitirá gestionar recursos para ejecutar trabajos de prevención.

Entre las intervenciones consideradas prioritarias figuran la protección y mejoramiento de canales, así como trabajos en las bocatomas, infraestructura fundamental para captar y distribuir el agua hacia las áreas agrícolas.

La preocupación no se limita a los posibles daños ocasionados por las lluvias. El sector agrario también enfrenta un escenario de menor disponibilidad del recurso hídrico.

Del Carpio estimó que el volumen de agua destinada parta la agricultura podría disminuir entre 25% y 50%, situación que tendría un impacto directo sobre los costos de producción y el rendimiento de los cultivos.

Ante este panorama, planteó que los agricultores evalúen reducir las áreas sembradas durante la próxima campaña. En lugar de utilizar el 100% de los terrenos disponibles, consideró conveniente trabajar aproximadamente el 75% de las áreas agrícolas, con el propósito de evitar que la escasez de agua termine afectando toda la producción.

DEMANDAN MÁS RESERVORIOS

Otro problema estructural es la limitada capacidad de regulación del agua. El río Andamayo, por ejemplo, no cuenta actualmente con una represa que permita almacenar el recurso durante los periodos de mayor disponibilidad para utilizarlo posteriormente en la temporada seca.

La Junta de Usuarios plantea la construcción de represas, minirrepresas y reservorios, además de al menos dos vasos reguladores de gran capacidad que permitan contar con mayores reservas para las actividades agrícolas.

También permanece pendiente la reparación de la compuerta de San José del Sur. Su recuperación permitiría mejorar el aprovechamiento del recurso hídrico disponible y contribuiría a reducir la presión sobre los sistemas de distribución.

El tiempo se convierte así en un factor determinante. Para los agricultores, esperar a que se produzcan daños para recién intervenir significaría asumir mayores costos y poner en riesgo una campaña que abastece de alimentos a miles de familias.

La Junta de Usuarios del Chili No Regulado sostiene que la prevención debe comenzar antes de la temporada de lluvias. El objetivo no solo es proteger canales y bocatomas, sino garantizar que la cuenca suroriental pueda continuar produciendo aun bajo un escenario climático adverso.

La advertencia es concreta: si no se refuerza la infraestructura y no se asegura el agua, El Niño podría terminar trasladando sus efectos del campo a los mercados de Arequipa, con menor oferta agrícola y mayores costos para productores y consumidores.

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