La escalera de la experiencia en la era de la IA

de Innovación Educativa e
Internacionalidad UPC –
Laureate Perú.
En Arequipa, más de 51 mil jóvenes no estudiaron ni trabajaron durante 2025, según estimaciones del Instituto Peruano de Economía (IPE). Esta realidad plantea un desafío urgente: ¿cómo asegurar que las nuevas generaciones puedan acceder al primer peldaño de su trayectoria profesional en un mercado laboral transformado por la inteligencia artificial (IA)?
Durante décadas, la transición de la universidad al trabajo siguió una lógica conocida: el egresado ingresaba a un puesto junior para aprender, ganar experiencia y, con el tiempo, asumir mayores responsabilidades. Hoy, esa escalera está cambiando.
La IA no está esperando a que las universidades y empresas se adapten. Datos de la Universidad de Stanford revelan una caída de entre 16% y 20% en la contratación de jóvenes graduados en campos expuestos a esta tecnología, como el desarrollo de software, mientras que el empleo de trabajadores experimentados se mantiene estable. La razón es que muchas tareas rutinarias que antes justificaban la contratación de asistentes o practicantes ahora pueden ser automatizadas.
Como consecuencia, los puestos de entrada son cada vez más exigentes. El Global AI Jobs Barometer 2026 de PwC señala que estos empleos tienen siete veces más probabilidades de requerir competencias tradicionalmente asociadas a perfiles senior, como liderazgo y toma de decisiones estratégicas. El reto es cómo garantizar que los jóvenes puedan desarrollar esas capacidades si los espacios iniciales de aprendizaje laboral están cambiando.
Esto también representa un desafío para las empresas. Si hoy dejan de formar talento joven, mañana tendrán dificultades para renovar sus cuadros de liderazgo. La experiencia, el criterio profesional y la capacidad de gestionar equipos no se adquieren únicamente en las aulas; requieren oportunidades para aprender y aportar.
Por ello, las universidades debemos evolucionar hacia modelos de educación experiencial conectados con los desafíos reales del entorno, fortaleciendo competencias como pensamiento crítico, creatividad, comunicación, colaboración, empatía, juicio ético y liderazgo.
No se trata solo de aprender a usar la IA. Se trata de rediseñar el aprendizaje para que las personas alcancen su máximo potencial con ayuda de la tecnología. Si actuamos desde ahora, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para ampliar oportunidades y formar profesionales capaces de liderar el futuro.
