PISA 2025: una década en la que no se mejoraron los aprendizajes
Tomás Reto,
economista del CPC.

Los resultados de la prueba PISA 2025 dejan un mensaje claro: después de una década, el Perú no ha conseguido mejorar los aprendizajes de sus estudiantes. Hoy, 7 de cada 10 jóvenes de 15 años no alcanzan las competencias básicas en Matemática y casi 6 de cada 10 tampoco lo hacen en Lectura. Los puntajes en ambas materias son incluso menores que los registrados en 2015.

El retroceso se debe a la caída de los últimos años. Entre 2022 y 2025, el puntaje peruano cayó de 391 a 382 en Matemática y de 408 a 390 en Lectura. Además, cabe resaltar que el rezago frente a la OCDE es mucho mayor entre los estudiantes de menor nivel socioeconómico. El 25% más favorecido obtuvo 425 puntos en Matemática y 437 en Lectura, a 38 y 24 puntos del promedio de la OCDE. Entre el 25% más desfavorecido, los puntajes fueron 350 y 355, ampliando esas distancias a 113 y 106 puntos.

¿Qué hay detrás de estos resultados? No existe una única explicación, pero la evidencia permite identificar varios desafíos.

Uno está relacionado con la meritocracia docente. En la Prueba Única Nacional (PUN), primer filtro para el ingreso a la Carrera Pública Magisterial, la proporción de clasificados pasó de 11% en promedio entre 2015 y 2019 a 46,3% en 2022 y 30,1% en 2024, última aplicación para el concurso de ingreso en Educación Básica. Además, las evaluaciones de desempeño docente solo se han aplicado en educación inicial.

La pandemia también significó una fuerte disrupción. Según PISA 2022, 55% de los estudiantes peruanos reportó que su escuela permaneció cerrada por más de tres meses. Durante la educación remota, 40% tuvo problemas al menos una vez por semana para entender las tareas y 36% para encontrar a alguien que pudiera ayudarlo, frente a 34% y 24% en la OCDE, respectivamente.

El estancamiento de los aprendizajes ha coincidido con un fuerte incremento de los recursos destinados a educación. Entre 2015 y 2025, la planilla de educación básica pasó de S/ 9 356 millones a S/ 24 819 millones, un aumento de 165%. En el mismo periodo, la remuneración de la primera escala magisterial para una jornada de 30 horas pasó de S/ 1 555 a S/ 3 501, un incremento nominal de 125%.

A nivel nacional, la inversión pública en educación básica alcanzó S/ 6 981 millones en 2025, alrededor de 2,5 veces lo ejecutado en 2020 (S/ 2 766 millones). Sin embargo, la proporción de locales públicos con aulas en buen estado cayó de 28,5% a 23,9% en ese periodo. Es decir, en 2025 menos de uno de cada cuatro locales tenía sus aulas en buen estado.

Arequipa también enfrenta el desafío de convertir mayores recursos en mejores condiciones. Entre 2020 y 2025, la inversión pública en educación básica pasó de S/ 113,6 millones a S/ 289,5 millones, un incremento nominal de 155%. Sin embargo, la proporción de locales públicos con aulas en buen estado cayó de 40% a 35%. El indicador había alcanzado 48% en 2023, pero retrocedió a 46% en 2024 y a 35% en 2025.

El reto pasa por mirar más allá del presupuesto. Recuperar los aprendizajes requiere fortalecer la meritocracia docente, evaluar efectivamente el desempeño y conseguir que los mayores recursos se traduzcan en mejores condiciones para aprender. En Arequipa, donde la inversión ha crecido con fuerza, pero persisten importantes brechas de infraestructura, ese desafío es particularmente evidente.

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