LA AGENDA QUE NO PUEDE ESPERAR
Por Carlos Meneses
La ciudadanía tendrá que observar no solo qué prometen los candidatos, sino qué problemas colocan primero en su agenda, cuánto costarán sus propuestas, en cuánto tiempo podrán ejecutarlas y cómo medirán sus resultados. Allí estará la diferencia entre una gestión de anuncios y una gestión de resultados.
Arequipa no necesita que sus próximas autoridades compitan por anunciar la obra más grande, sino que demuestren capacidad para resolver los problemas que afectan todos los días a miles de ciudadanos. En plena campaña electoral, las promesas de megaobras pueden ocupar titulares, pero las verdaderas prioridades están en las brechas que siguen sin cerrarse.
El dato educativo es contundente: tres de cada diez locales escolares evaluados presentan un riesgo de colapso alto o muy alto y requieren demolición y reconstrucción. De 1 441 locales evaluados, el 28,2% carece además de algún servicio básico. Más de 360 colegios necesitan ser reconstruidos por completo y otros 400 requieren reemplazar parte de su infraestructura.
Y el problema no termina en las aulas. En 2025, apenas el 41,1% de los estudiantes de cuarto de primaria alcanzó un nivel satisfactorio en lectura y el 38,5% en matemáticas. Es decir, menos de la mitad logra los aprendizajes esperados. La siguiente gestión tendrá que entender que construir colegios sin mejorar la enseñanza sería atender solamente una parte del problema.
El riesgo aumenta ante un escenario climático adverso. Una infraestructura escolar deteriorada no puede enfrentar adecuadamente lluvias intensas ni los efectos asociados a El Niño. La prevención, por tanto, no puede aparecer cuando la emergencia ya está encima. Debe formar parte de la planificación y del presupuesto desde el primer día de gestión.
La salud tampoco admite postergaciones. El 91,7% de los hospitales de segundo y tercer nivel operaba en 2024 con capacidad instalada inadecuada. Mientras tanto, la vacunación de menores de tres años alcanzó solo al 60% en 2025. Son indicadores que deberían pesar más que cualquier promesa espectacular.
También debe atenderse el retroceso en servicios básicos. La cobertura de agua cayó de 89,5% en 2017 a 85,8% en 2025, dejando aproximadamente a 148 mil arequipeños sin acceso a este servicio. No se puede hablar de desarrollo cuando una familia todavía tiene dificultades para acceder a agua segura.
La seguridad completa este cuadro de urgencias. Arequipa registró en 2025 una victimización de 33,5%, por encima del promedio nacional. La respuesta exige coordinación, prevención, infraestructura y capacidad operativa, no solamente discursos.
El argumento de la falta de presupuesto tampoco basta. Los recursos para inversión aumentaron significativamente en los últimos años, pero ese crecimiento no se reflejó proporcionalmente en mejores servicios. El desafío está en priorizar, ejecutar bien y demostrar resultados.
Las próximas gestiones regional y municipales deberían asumir una regla sencilla: primero cerrar brechas, después pensar en proyectos monumentales. Un colegio seguro, un hospital operativo, agua para las familias y calles más seguras quizá no tengan el brillo de una megaobra, pero representan el verdadero desarrollo.
