El grupo 380 pasó de cantar para tres personas a llenar escenarios por el país

La banda liderada por Lucía Ramírez se convirtió en un referente de la escena independiente con un punk honesto que conectó con toda una generación.

Por: Daniela Nickole Santander

«Solo quiero webiar sin parar». Jóvenes arequipeños en el año 2023 estuvieron cantando esta frase a todo pulmón en diferentes eventos de la ciudad, llegando a hacerse virales en redes sociales y convirtiendo a la banda 380 en un referente indiscutible de la escena independiente local. La agrupación, integrada por Lucía Ramírez en la voz, Milagros en la guitarra, Diego en el bajo y César en la batería, irrumpió con un sonido crudo, enérgico y directo que resonó en una generación hambrienta de propuestas auténticas. Lo que comenzó como un proyecto casual entre amigas de colegio para almorzar y tocar temas de aire surf y garage, terminó transformándose en un hito del punk arequipeño que pasó, de la noche a la mañana, de tocar frente a tres personas a llenar recintos con más de doscientos jóvenes desfogando sus emociones en el pogo.

Detrás de las líricas directas y sin adornos que definen el sonido punk de la agrupación está Lucía Ramírez, vocalista, compositora del proyecto. En conversación sobre el impacto de su propuesta y los matices de la industria musical, la artista reflexiona sobre cómo la música terminó siendo un refugio personal y terapéutico. «En la música encontré mi felicidad, el sentirme completa. Tenía inseguridades y depresión, y cuando encontré esto sentí que por primera vez mi vida tenía una motivación», comparte Ramírez, dejando en claro que su vínculo con el arte trasciende el éxito comercial: «Yo voy a morir haciendo música, la publique o no».

Esa misma honestidad al componer, inspirada en referentes que dicen las cosas tal cual las piensan sin «maquillarlas», conectó de inmediato con un público cansado de posturas solemnes. Sin embargo, la exposición mediática y el crecimiento acelerado de la banda también trajeron consigo la cara amarga del entorno digital: las críticas destructivas y la deshumanización del artista. Ante el hate en redes sociales, Ramírez optó por la empatía y la madurez, recordando que el arte es subjetivo y que «si no te gusta algo, simplemente pásalo».La escena, además, atraviesa un cambio de paradigma impulsado por el liderazgo femenino. Ramírez destaca la creciente presencia de agrupaciones lideradas por mujeres en los escenarios de Arequipa, un contraste marcado frente a años anteriores. Para ella, ver a más chicas al frente de carteles musicales además de equilibrar el terreno, motiva a las nuevas generaciones a tomar espacio en la cultura local.

Mientras 380 alista lo que será su tercer trabajo discográfico previsto para inicios de 2025, Lucía Ramírez alista el lanzamiento de su faceta como solista, una propuesta más íntima, lo-fi y vulnerable. Desde la trinchera del punk o desde la calma de su trabajo individual, la cantante arequipeña envía un mensaje claro a quienes buscan abrirse paso en el arte: trabajar sin dejarse opacar por el juicio ajeno y mantener la convicción intacta.

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