Tradicional Entrada de Ccapo llegó ayer a la Plaza de Armas

Tras tres años de suspensión, la tradicional Entrada de Ccapo volvió al distrito de Cayma. En esta edición, el colorido pasacalle musical se extendió por más de cinco horas y deleitó a residentes y extranjeros que –en las vísperas del aniversario de Arequipa– se reunieron en las principales calles de la ciudad para observar la gran variedad de danzas que ofreció esta actividad.

Desde el mediodía, decenas de arequipeños ocuparon las calles y las avenidas de la ciudad, esperando conseguir un lugar privilegiado para poder apreciar la Entrada de Ccapo.

El estadio La Tomilla fue el inicio de la fiesta. Aunque el recorrido partió con retraso –a las 13:20 aproximadamente– las diferentes delegaciones se reunieron en el distrito e iniciaron el festejo con los residentes de la zona. Desde allí, partieron los carros alegóricos y las bandas de música que –interpretando la pampeña, el montonero y el carnaval– hicieron bailar a cientos de curiosos.

El recorrido tradicional consiste en el recojo de ramas de ccapo y –a veces– yareta, para trasladarlos en burros a la plaza principal arequipeña para ser prendidas en fogatas.

En esta edición, la Entrada de Ccapo se dividió en cuatro agrupamientos. Cada uno con diferentes representantes. El primero contenía al carro bicentenario, burros con Ccapo, a la delegación de Picanterías, entre otros. El segundo, estuvo presidido por el alcalde de Cayma, Juan Carlos Linares, los regidores del municipio, caballos de paso, presentación de cirios y el carro de chicha y mote. La tercera, por la banda de Ccaperos, una recua de burros, el carro de chicha y mote, la ambulancia PNP y el carro siembra y cosecha. La última, por la Bambalina «Los Encantos del Valle de Chilina», la asociación de Criadores y Propietarios de Toros de Pelea, entre otros.

Tras más de tres kilómetros de recorrido –que se extendió por las avenidas Cayma, Ejército, el puente Grau y la calle Santa Catalina– las delegaciones llegaron a la plaza de Armas de Arequipa. Allí, con serpentina y música tradicional, los bailarines, los mojigangos y los cantantes de coplas hicieron bailar a los turistas nacionales y extranjeros que andaban por la zona.

La entrada de Ccapo busca rememorar y revalorar las costumbres ancestrales de las estampas típicas de Arequipa. Según cuentan los viejos lonccos, la tradición se remonta a 1981 y se acuñó originalmente en la lejanía de nuestra historia, cuando el arequipeño prehispánico realizaba peregrinajes de grandes jornadas para conseguir alimentos, usando el Ccapo para abrigarse de las frías noches de los andes.

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