La votación en Arequipa anticipa un reparto congresal distinto al nacional
Las primeras proyecciones posteriores a las elecciones del 12 de abril sugieren que Arequipa podría enviar al Congreso bicameral una representación menos alineada con la tendencia nacional y más abierta a fuerzas de centro. El análisis del politólogo Carlos Timaná ubica al Partido del Buen Gobierno como la agrupación mejor posicionada para diputados y senadores.
Arequipa podría configurar una representación congresal distinta a la tendencia nacional tras las elecciones del 12 de abril. Las primeras proyecciones apuntan a una región más inclinada hacia el centro, con el Partido del Buen Gobierno mejor posicionado para disputar curules en la Cámara de Diputados y con una competencia todavía abierta por el único escaño al Senado regional.
Según Carlos Timaná, docente de la Universidad Católica San Pablo, el electorado arequipeño mostró una inclinación más marcada hacia opciones de centro que hacia las candidaturas de derecha dura. En su lectura, Jorge Nieto habría capitalizado el voto regional con alrededor del 20 %, por encima de otras figuras que en la previa aparecían mejor ubicadas. Esa percepción coincide con el conteo oficial parcial presidencial en Arequipa, donde Nieto figuraba con 19.482 %.
Ese resultado preliminar ayuda a explicar el comportamiento que podría trasladarse a la elección legislativa en la región. Timaná proyecta que el Partido del Buen Gobierno podría alcanzar entre una y dos curules en Diputados por Arequipa, mientras Renovación Popular, Juntos por el Perú y Ahora Nación tendrían opciones de asegurar una representación. El último escaño quedaría sujeto a la cifra repartidora entre el Partido Cívico OBRAS y Fuerza Popular.
Bajo ese escenario, la representación de Arequipa en la Cámara de Diputados no se perfila como un bloque dominado por una sola organización, sino como una bancada regional fragmentada. La ventaja de Buen Gobierno le daría un mejor punto de partida, pero no el control de la delegación, porque el reparto final dependerá de votos válidos, de la superación de la valla y del rendimiento efectivo de las listas en una circunscripción que elige solo seis diputados.
El panorama para el Senado regional es aún más sensible, porque Arequipa solo elige un representante. Con un solo escaño en disputa, diferencias mínimas pueden definir toda la representación regional en la Cámara Alta, y cualquier proyección temprana debe leerse con cautela. La propia arquitectura del Senado vuelve más estrecha la competencia y más costoso cualquier error de cálculo político.
Timaná remarca, además, que todavía no es posible hablar de una conformación cerrada del Congreso arequipeño. Advierte que primero debe concluir el escrutinio oficial y recién después aplicarse la valla electoral y la cifra repartidora, mecanismos que pueden alterar la asignación final de escaños. En otras palabras, en Arequipa ya se perfila una tendencia, pero el resultado definitivo aún no está cerrado.
Otro elemento que ayuda a entender el comportamiento regional es el voto joven. Timaná asocia el crecimiento de Buen Gobierno con una campaña digital intensa, especialmente en redes sociales, plataformas de video y espacios de interacción juvenil, un factor que habría incidido en la movilización de nuevos electores y en el repunte de Nieto en la última etapa de la campaña.
Recién después de esa lectura regional aparece el análisis nacional. A escala país, los primeros flashes y proyecciones periodísticas dibujan un Congreso bicameral de al menos seis fuerzas, con Fuerza Popular como primera minoría y con presencia también de Juntos por el Perú, Renovación Popular, el Partido del Buen Gobierno y otras agrupaciones con opción de superar la valla.
La nueva estructura institucional también obliga a una lectura más técnica que en procesos anteriores. Desde julio de 2026 el país volverá a tener 60 senadores y 130 diputados; Arequipa elegirá un senador regional y seis diputados. Para entrar a la distribución de escaños, cada partido debe alcanzar de manera concurrente el 5 % de los votos válidos de la cámara correspondiente y un mínimo de tres senadores o siete diputados.

Si esa tendencia se confirma con el escrutinio oficial, Arequipa no solo enviará representantes al nuevo Congreso, sino que marcará una señal política propia dentro del mapa nacional. La región podría terminar expresando una representación más fragmentada, con mayor peso del centro y menos alineada al orden que, por ahora, proyectan las primeras lecturas nacionales.
