6-EDITORIAL
Una oportunidad para
gestionar con responsabilidad
La eventual llegada de Ruccy Oscco Polar al sillón municipal de la provincia de Arequipa se produce en un contexto de incertidumbre institucional que exige, más que cálculos políticos, responsabilidad y apertura democrática. Ante la inminente decisión del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la actual teniente alcaldesa ha dejado en claro que no improvisará: ya viene preparando equipos técnicos y delineando posibles cambios en la gestión. Esa actitud, lejos de ser cuestionada de antemano, debería leerse como una señal de previsión.
Oscco ha sido enfática en señalar que, de concretarse su asunción, no será una administración de continuidad automática. Ha planteado la necesidad de ajustes internos y la incorporación de profesionales comprometidos con la ciudad. En una provincia como Arequipa, donde la ciudadanía demanda eficiencia, orden y resultados visibles, la planificación previa no es un gesto político menor, sino una condición básica para gobernar con seriedad.
Las críticas sobre su productividad como regidora han sido parte del debate reciente. Sin embargo, en lugar de descalificar de manera anticipada, corresponde evaluar su trayectoria en función de resultados concretos, propuestas presentadas y capacidad de articulación política. La propia autoridad ha defendido su labor, señalando iniciativas en curso como la regulación del transporte en motocicletas, una ordenanza para evitar el uso de colores partidarios en la gestión pública y proyectos de intervención en zonas como Sachaca y Cenca.
Más allá de las diferencias de opinión, lo cierto es que Arequipa no puede darse el lujo de entrar en nuevas etapas de confrontación permanente. Si el escenario político abre la posibilidad de un relevo en la conducción provincial, este debe ser asumido con madurez institucional, evitando prejuicios que solo profundizan la inestabilidad.
En ese sentido, resulta razonable otorgar un margen de confianza a quien ya forma parte de la estructura municipal y ha expresado su disposición a asumir responsabilidades mayores. Su mensaje es claro: no teme el reto y afirma estar preparada para demostrar resultados en el corto tiempo que quedaría de gestión.
“No hay temor y se los voy a demostrar lo que puedo hacer en estos meses si me dan la oportunidad”, ha señalado Oscco. Esa frase sintetiza un punto clave: la gestión pública no puede evaluarse por anticipación, sino por ejecución.
RESALTAR
Arequipa necesita estabilidad, pero también decisiones firmes. Si la institucionalidad define un cambio, lo responsable es permitir que quien asuma lo haga con condiciones para trabajar y ser evaluada por lo que haga, no por lo que se presume que podría no hacer.
