El nuevo gobierno tiene que dejar las diferencias de lado y sacar adelante al Perú
Hugo Santa María, de APOYO Consultoría, afirmó que los peruanos estamos en una lucha contra la poralización.
Redacción Diario El Pueblo
Los peruanos no queremos ni necesitamos más poralización y confrontación. El 2026 tiene que hacer honra a su nombre y ser el “Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la de Domocracia”. Hugo Santa María, socio y economista jefe de APOYO Consultoría, aseguró que cualesquiera que fueron los resultados de las Elecciones Generales 2026, los poderes del Estado, sobre todo quienes conformarán el Legislativo, tienen que ponerse de acuerdo en que la prioridad es el bienestar social.
“Como país necesitamos una política estable y ordenada, alineada a los intereses y necesidades del pueblo, independientemente de la ideología. Lamentablemente, hemos vivido años en los que han predominado intereses muy particulares. Entonces, el primer reto para el nuevo gobierno es ponerse de acuerdo en que tenemos que dejar de lado las posiciones tan poralizadas para así sacar adelante al país, bloquear la representación de esos intereses oscuros”, aseveró el especialista.
En este sentido, Santa María afirmó que el Perú necesita estabilidad y seguridad. En política, hemos tenido 8 presidentes en los diez últimos años, desde Pedro Pablo Kuczynski hasta José María Balcázar. En Economía, la cabeza del Ministerio de Economía y Finanzas ha variado más de 8 veces. Finalmente, el sicariato y la extorsión siguen perturbando la tranquilidad pública.
“Necesitamos que sea quien sea el nuevo presidente o presidenta se quede sus 5 años; continuidad, agenda clara y espacios de conversación. Todo esto no se puede dar cuando el interlocutor cada rato es cambiado”, precisó.
Además, el economista afirmó que es de suma importancia que el pueblo entienda que el sector privado no es su enemigo. Todo lo contrario. “El sector privado es parte del pueblo. Cada sol que el Estado gasta viene de los impuestos que pagamos”. Sin embargo, puede haber una perspectiva diferente, ya que la gente no ve que ese dinero se convierta en obras que impacten positivamente en su calidad de vida.
“Lo que está fallando es la gestión del dinero recaudado. No llega eficientemente a la población necesitada. Por ello se nos cree alejados cuando en realidad no es así”, finalizó.
