POBLACIÓN LOCAL REVALORA LA ORFEBRERÍA FORJADA EN COBRE, BRONCE Y ALPACA

Por: Ignacio Seijas

El experto José Tintaya Ramos destaca que los habitantes nacionales ahora aprecian y adquieren obras metálicas, rompiendo la dependencia económica del turismo extranjero.

El mercado de las manualidades ha experimentado un giro comercial sumamente positivo durante las últimas décadas. Atrás quedaron los tiempos donde únicamente los visitantes foráneos adquirían estos productos decorativos. Sobre este cambio, el artesano Tintaya afirmó:

«Antiguamente los nacionales no compraban nada, absolutamente nada, solo era pura venta extranjera, pero hoy en día el nacional sí te apoya también».

Esta transformación es percibida de primera mano por este experimentado orfebre nacido en Cusco. Especializado en trabajar con cobre, bronce y alpaca, el creador invierte desde un par de horas hasta jornadas completas para concluir collares únicos. Cada detalle refleja el aprendizaje adquirido hace casi veinte años transmitido por su hermano.

El oficio de la orfebrería constituye una tradición transmitida generacionalmente en el entorno del artesano. Según relata José, su aprendizaje técnico fue impartido por su hermano, siguiendo la línea de trabajo iniciada por su madre en la producción de tejidos tradicionales. Esta continuidad familiar ha permitido que el conocimiento sobre el manejo de metales se preserve como parte del patrimonio productivo local.

Precisamente, para mantener vivas estas herencias artísticas, espacios como la exposición «Amor de Mamá», que se desarrolla actualmente en el Fundo El Fierro, juegan un rol importante funcionando como una ventana expositiva para que las nuevas generaciones valoren estos oficios.

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