Miles de fieles participaron en la celebración del Corpus Christi en Arequipa
La Plaza de Armas de Arequipa se convirtió nuevamente en el escenario de una multitudinaria manifestación de fe durante la celebración de la Solemnidad del Corpus Christi, una de las festividades religiosas más importantes del calendario católico. Miles de fieles se congregaron la tarde del jueves 4 de junio para participar en la misa y posterior procesión presidida por el arzobispo de Arequipa, Javier Del Río Alba.
La ceremonia litúrgica se desarrolló desde las 6 de la tarde en el atrio de la Basílica Catedral y contó con la participación de monseñor Raúl Chau, obispo auxiliar, así como sacerdotes, diáconos y seminaristas de la Arquidiócesis. También estuvieron presentes autoridades civiles, políticas y militares de la región.
La Plaza de Armas lució especialmente adornada con las tradicionales alfombras elaboradas por diversas instituciones y grupos religiosos, en un ambiente marcado por la devoción y el recogimiento. Durante la procesión solemne alrededor del perímetro de la plaza, la hostia consagrada fue llevada en la custodia conocida como “La Moratilla”, mientras los asistentes acompañaban el recorrido con cantos, oraciones y expresiones de júbilo.
Delegaciones de parroquias, movimientos apostólicos, hermandades, instituciones educativas y comunidades religiosas participaron activamente en esta celebración, considerada una de las principales expresiones públicas de fe de la Iglesia católica en Arequipa.
En su homilía, monseñor Del Río recordó el significado central de la Eucaristía dentro de la vida cristiana y destacó que el Corpus Christi representa la presencia permanente de Jesucristo en medio de su pueblo. “La Eucaristía no es solo un rito o una tradición, es el encuentro vivo con Jesucristo que se entrega por amor a cada uno de nosotros”, expresó el prelado ante los fieles congregados.
Asimismo, el arzobispo hizo un llamado a fortalecer la unidad y la fraternidad en una sociedad marcada por la división, la polarización y el individualismo. Señaló que la Iglesia debe convertirse en un signo de reconciliación y esperanza frente a las dificultades sociales y familiares que enfrenta el país.
“La diversidad enriquece a la Iglesia, pero jamás debe convertirse en motivo de división. Todos debemos tener en el centro a Jesucristo y su amor redentor”, sostuvo durante su mensaje pastoral.
La celebración del Corpus Christi concluyó en medio de un ambiente de profunda espiritualidad y reafirmó la importancia de esta tradición religiosa que cada año reúne a miles de arequipeños en torno a la fe católica y la devoción eucarística.
