PTAR de Socabaya sigue inconclusa y genera alta contaminación
La planta de tratamiento de aguas residuales de Horacio Zeballos Gámez fue anunciada en 2019 como solución sanitaria para Socabaya y Characato, pero aún no opera. Vecinos denunciaron que las aguas servidas siguen discurriendo por la quebrada La Huaylla y afectan zonas agrícolas.
La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Horacio Zeballos Gámez, en Socabaya, continúa sin operar pese a que su construcción inició en el 2019 para resolver el vertimiento de desagües en la zona sur de Arequipa. Vecinos denunciaron que las aguas servidas siguen discurriendo por la quebrada La Huaylla y generan un foco de contaminación cerca de viviendas, chacras y zonas de tránsito escolar.
El dirigente vecinal Víctor Enríquez, presidente del pueblo joven Horacio Zeballos Gámez, sostuvo que la obra permanece paralizada y no entra en funcionamiento para reducir la contaminación en la zona, aunque —según lo informado en distintas reuniones— el avance físico habría llegado aproximadamente al 90 %. El reclamo apuntó directamente al Gobierno Regional de Arequipa, entidad responsable de ejecutar el proyecto.
La PTAR fue presentada como una obra clave para tratar las aguas residuales domésticas de Horacio Zeballos Gámez y sectores de la zona sur de Characato. Sin embargo, a más de seis años de su inicio, los vecinos afirmaron que los desagües continúan cayendo hacia la quebrada, con riesgo de alcanzar zonas agrícolas y cursos de agua vinculados a la cuenca del río Chili.
El problema no solo fue ambiental, sino también sanitario. Los pobladores advirtieron malos olores, presencia de aguas contaminadas cerca de caminos vecinales y exposición de niños que cruzan por la zona para acudir a instituciones educativas cercanas. Según el dirigente, incluso se habrían registrado incidentes de menores que tuvieron contacto con las aguas servidas.
La obra fue anunciada inicialmente con una inversión superior a los S/ 4 millones, pero el presupuesto habría crecido hasta superar los S/ 20 millones, según la denuncia vecinal. Para los pobladores, ese incremento contrasta con la falta de resultados concretos, pues la infraestructura aún no brinda el servicio para el cual fue construida.
Uno de los puntos críticos señalados fue la falta de equipos y componentes pendientes para poner en marcha la planta. El dirigente sostuvo que aún existirían observaciones vinculadas a bombas, transformador y otros elementos necesarios para el funcionamiento del sistema, situación que habría retrasado nuevamente la entrega de la obra.
La contaminación de la quebrada La Huaylla también afectó la actividad agrícola del sector. Los vecinos indicaron que las aguas residuales generan olores intensos y comprometen el entorno de las chacras, lo que representa un riesgo para familias que viven y trabajan en las riberas de la zona.
El caso ya habría sido puesto en conocimiento de autoridades ambientales y fiscales, según el dirigente. No obstante, los vecinos cuestionaron que las denuncias no hayan derivado en una solución efectiva ni en medidas urgentes para contener el vertimiento de aguas servidas mientras se culmina la infraestructura.
La paralización de la PTAR contradijo los anuncios oficiales que en distintos momentos señalaron que la obra estaba próxima a entrar en funcionamiento. Para la población, la demora debilitó la confianza en las autoridades y convirtió una obra de saneamiento en un símbolo de gestión inconclusa.
La PTAR de Socabaya debía cerrar una deuda sanitaria de décadas con Horacio Zeballos Gámez y Characato. Mientras no opere, la quebrada seguirá recibiendo aguas contaminadas y la población continuará expuesta a un problema que exige decisión técnica, control ambiental y responsabilidad política inmediata.
