Indecopi intervendrá y puede multar a la UNSA por colapso de sistema informático
Por Jorge Turpo R.
Miles de estudiantes y egresados permanecen con trámites académicos paralizados desde hace más de tres semanas. La falta de información oficial y la ausencia de soluciones alternativas incrementan el malestar entre quienes no puedes realizar sus gestiones.
¿MINISTERIO PÚBLICO ACTUARÁ DE OFICIO?
Han pasado más de tres semanas desde que el sistema informático de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) colapsó y, lejos de encontrar una solución definitiva, el problema se ha convertido en una crisis que afecta a miles de estudiantes, egresados y docentes.
La situación es tan grave que incluso moti vará la intervención del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi), entidad encargada de velar por los derechos de los consumidores y la idoneidad de los servicios que reciben. Incluso trascendió que el Ministerio Público actuará de oficio en el caso.
El problema se inició el pasado 24 de mayo. En un primer momento, la universidad atribuyó la falla a un inconveniente eléctrico que habría afectado su infraestructura tecnológica.
Días después se anunció que técnicos especializados de la empresa proveedora del sistema llegarían desde Estados Unidos para solucionar el problema. También se habló de la necesidad de importar componentes para restablecer la operatividad de los equipos.
Sin embargo, ninguna de estas versiones ha sido confirmada oficialmente con detalles técnicos ni plazos concretos. La gestión del rector Hugo Rojas Flores ha optado por el silencio, mientras la incertidumbre y el malestar continúan creciendo entre los usuarios.
La afectación no se limita a una página web fuera de servicio. El colapso alcanzó al SISGRAD, la plataforma virtual que concentra prácticamente todo el proceso académico y administrativo de las escuelas de pregrado y postgrado. Ya el examen de postgrado se ha postergado un mes.
A través de este sistema se presentan planes de tesis, se registran observaciones, se tramitan aprobaciones, se programan sustentaciones y se gestionan las colaciones de grado. Hoy, todo ese proceso se encuentra paralizado.

“Ahora todo el proceso de presentación del plan de tesis se hace a través del SISGRAD. Lo hice hace seis meses y todo avanza lentamente, pero hace prácticamente un mes todo quedó paralizado y no nos dan ninguna respuesta. Solo dicen que tenemos que esperar. Nosotros no hemos estudiado gratis, nos cobran una pensión y deberían brindar un buen servicio”, señaló una estudiante de la Escuela de Postgrado de Educación.
Precisamente allí radica uno de los aspectos más delicados del caso. Aunque la UNSA es una universidad pública, los servicios de postgrado y segundas especialidades no son gratuitos. Los estudiantes pagan pensiones y derechos académicos para acceder a estos programas.
Es decir, existe una relación de consumo en la que los usuarios entregan una contraprestación económica a cambio de un servicio que debe prestarse de manera adecuada.
En ese escenario, la intervención de Indecopi estará plenamente justificada. La entidad tiene competencia para actuar cuando existe una posible vulneración al deber de idoneidad, es decir, cuando el servicio ofrecido no cumple con las condiciones que razonablemente esperan los usuarios.

Miles de estudiantes han cumplido con efectuar sus pagos, pero no pueden avanzar en sus trámites académicos. Otros están impedidos de continuar procedimientos de titulación o graduación. A ello se suma la imposibilidad de que muchos docentes registren calificaciones, lo que amenaza con generar nuevas complicaciones en el desarrollo del semestre académico.
Asimismo, otro aspecto delicado es que con estas fallas del sistema informático de la UNSA se ha perdido valiosa información económica y administrativa en plena crisis por el hallazgo de un desfalco que hasta el momento supera los 16 millones de soles.
La falta de transparencia también alimenta las críticas. Trascendió que Álvaro Montes de Oca Beltrán, jefe de la Oficina de Tecnologías de la Información habría sido reemplazado, pero la universidad no ha emitido información oficial sobre eventuales responsabilidades ni sobre las medidas adoptadas para enfrentar la emergencia.
Mientras tanto, las soluciones aplicadas parecen improvisadas. Ayer la universidad anunció que algunos pagos volverán a realizarse de manera presencial. Mediante un comunicado informó que se habilitaron las cajas para los pagos de CEPRUNSA, Posgrado, Segundas Especialidades y otras áreas. La medida busca evitar que continúe afectándose la recaudación económica de la institución, pero no resuelve el problema de fondo.
Lo más preocupante es que la UNSA tampoco ha implementado un mecanismo alternativo que permita continuar con procesos críticos como la evaluación de tesis, la programación de sustentaciones o las colaciones.
En otras palabras, la universidad quedó completamente dependiente de una plataforma que dejó de funcionar.
La crisis ha puesto en evidencia una debilidad estructural preocupante. Una institución que administra la formación profesional de más de 26 mil estudiantes no debería encontrarse en una situación donde una falla tecnológica paralice casi por completo sus actividades académicas y administrativas.
