Bustamante reivindica recuperación del orden urbano como eje de su estrategia de seguridad
Durante los últimos cuatro años, la Municipalidad Distrital de José Luis Bustamante y Rivero (JLB y R) concentró buena parte de sus esfuerzos en una tarea que considera indispensable para mejorar la seguridad: recuperar el orden urbano. La estrategia combinó una mayor fiscalización de zonas comerciales y de ocio con inversiones superiores a S/23 millones en videovigilancia, infraestructura y equipamiento para serenazgo. Ese balance cobra relevancia luego de que una reciente encuesta volviera a situar al distrito entre los que registran una mayor percepción de inseguridad en Arequipa Metropolitana.
El alcalde distrital de JLB y R, Fredy Zegarra Black afirmó que restablecer el principio de autoridad había quedado relegado durante años. Motivo por el cual la comuna orientó sus acciones a fiscalizar establecimientos comerciales y de diversión nocturna, ordenar el funcionamiento de mercados y hacer cumplir ordenanzas que, aunque estaban vigentes, no eran aplicadas de manera sostenida. «Cuando ingresamos a la gestión no teníamos principio de autoridad. Todo el mundo hacía lo que le parecía. Los mercados funcionaban sin licencia de funcionamiento ni certificado de Defensa Civil y en la avenida Dolores los locales atendían prácticamente las 24 horas. Nosotros no hemos cambiado las normas; simplemente las hemos hecho cumplir. Se debía recuperar el orden y, sobre esa base, construir seguridad», sostuvo.
Esa política permitió que, hasta el momento, más de 190 establecimientos fueran clausurados, 18 licencias de funcionamiento revocadas y ocho locales tapiados por incumplimientos reiterados o por desarrollar actividades distintas a las autorizadas. La comuna también reforzó los operativos en la avenida Dolores. El objetivo fue hacer cumplir la ordenanza que dispone el cierre de los establecimientos a las 2 de la madrugada. Según Zegarra Black, aproximadamente el 90 % de los negocios ya respeta ese horario.
La otra intervención se concentró en la plataforma comercial Andrés Avelino Cáceres. Allí funcionan 56 mercados, el mayor emporio comercial de la región. La municipalidad impulsó la formalización de los centros de abasto y elevó a más del 50 % el número de mercados con licencia de funcionamiento y certificado de Defensa Civil. Cuando comenzó la gestión, solo tres cumplían ambos requisitos. Además, implementó 18 centros de acopio y reforzó el sistema de limpieza para reducir la acumulación de residuos.
«Toda esa problemática que otros distritos tienen en uno o dos mercados, nosotros la concentramos en 56 dentro de un mismo espacio geográfico. No vamos a resolver en cuatro años una problemática que tiene más de 30, pero sí hemos comenzado a ordenar el Avelino y esperamos que la siguiente gestión continúe ese trabajo; de lo contrario, retrocederemos», afirmó.
La estrategia también apostó por la tecnología. Mediante una inversión de S/16 millones, ejecutada bajo el mecanismo de Obras por Impuestos, la comuna amplía su sistema de videovigilancia de 67 a cerca de 300 cámaras. Los nuevos equipos incorporan reconocimiento facial, lectura de placas e inteligencia artificial.
Ese proyecto también comprende la renovación de ocho camionetas, seis motocicletas y la incorporación de una ambulancia. Asimismo, contempla la construcción de dos puestos de auxilio rápido de tres niveles en Santa Mónica y San Basilio. Ambos espacios albergarán personal policial y de serenazgo, además de ambientes para monitoreo, capacitación y descanso.
La municipalidad complementó esas inversiones con un segundo proyecto valorizado en S/7 millones. La iniciativa permitió renovar el 100 % del sistema de semaforización del distrito. Se instalaron 130 semáforos vehiculares y 182 peatonales con tecnología inteligente. La prioridad fue reforzar la seguridad del peatón en vías de alta circulación, como la avenida Estados Unidos.
El municipio también buscó fortalecer la participación vecinal. Según Zegarra, el distrito pasó de 11 juntas vecinales al inicio de la gestión a más de 160 organizaciones. Cada una recibió alarmas comunitarias para apoyar el patrullaje integrado con la Policía Nacional. El alcalde sostuvo que esa coordinación resulta clave porque los municipios cumplen una labor preventiva y logística, mientras que el combate directo al delito corresponde a la institución policial.
«La seguridad no es un trabajo que tiene un inicio y un final. Nosotros implementamos estrategias para reducir la delincuencia, pero la delincuencia también busca la forma de burlar a la autoridad. Lo importante es minimizar ese espacio de acción y seguir trabajando de manera permanente con la Policía y las juntas vecinales», señaló.
Encuesta percepción de seguridad
El balance presentado por la comuna contrasta con la publicación de la Encuesta de Percepción de Seguridad y Victimización de Arequipa Metropolitana 2025, que ubicó a Bustamante y Rivero entre los tres distritos donde los ciudadanos reportaron mayor incidencia de hechos delictivos. El estudio fue aplicado a 800 personas, presenta un margen de error de ±3,5 % y un nivel de confianza del 95 %, evaluando indicadores como victimización, miedo al crimen, percepción de inseguridad, confianza institucional y opinión sobre el servicio policial.
Aunque reconoció que la inseguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones, Zegarra Black consideró que los resultados debieron considerar condiciones inherentes a cada distrito. Recordó que Bustamante concentra el mayor emporio comercial de la región, al que diariamente acuden miles de comerciantes y compradores, una dinámica que incrementa tanto la exposición a hurtos como la sensación de inseguridad. «No digo que la percepción no exista, porque cualquier ciudadano siente que en algún momento puede ser víctima de un delito. Lo que digo es que un distrito que concentra miles de personas diariamente no puede compararse de la misma manera con otros donde la realidad es distinta”, señaló.
Según el Censo 2025 del INEI, Arequipa supera los 1,8 millones de habitantes. Mientras que JLB y R registra más de 100 mil. En esa línea, Zegarra Black opinó que las diferencias en densidad poblacional y concentración comercial deberían formar parte del análisis metodológico para obtener resultados más representativos.
