INFORME DE CUSCO

Por: Willard Díaz

Con el afán de explorar en las literaturas regionales que se escriben fuera de la capital del país, por lo menos en las surperuanas que están a nuestro alcance, invitamos a Paulo Silva, director de la Biblioteca del IPNA Cusco, promotor cultural de su ciudad, para que nos ilustre sobre los autores destacados de su región.

WD. ¿Qué poetas clásicos, fallecidos, es necesario leer para conocer mejor la literatura cusqueña?

PS. Gracias por la oportunidad que me brindas para hablar un poco de la literatura de mi tierra.

De los poetas que he podido conocer, recomendaría, el primero, a Germán Baunch Bedoya. Él escribe para niños, tiene un librito que se llama “La ciudad de un pequeño corazón”. Son poemas y polirrítmos. A veces se menosprecia a la literatura infantil, pero hay grandes exponentes de ella en el mundo, como Roald Dahl. Tenemos el prejuicio de creer que lo que se escribe para niños siempre está mal. Germán Baunch hace un juego interesante con las palabras y logra la atención no solo de los niños sino también de los adultos.

El siguiente, tempranamente fallecido, es Edson Cabrera, que fue estudiante de Literatura en Arequipa. Su poesía es realmente conmovedora, me gusta por su sencillez y por los desafíos al lenguaje que hace. Se están reeditando sus obras, y hace poco presentamos una novela de él que se llama “Balneario Quillabamba”.

Entre los poetas que llamamos “históricos” tenemos a Luis Nieto, conocido como el Cholo Nieto. Su poesía combina temas andinos con modernos. Hace poemas a las chicherías de Cusco. Otro poeta interesante es Gustavo Pérez Ocampo; aunque particularmente no concilio con sus ideas políticas, con sus manifiestos. Recordemos que tradicionalmente se nos conoce como “Cusco rojo”, por una serie de circunstancias históricas. Yo diría que esa tradición influye mucho en nuestra creación literaria.

WD. Pablo, pensando justamente en esta entrevista he estado revisando la obra de Raúl Brozovich, poeta cusqueño. En una de las visitas que hago a menudo a Cusco hallé felizmente su libro editado por la UNSAAC, “El duro oficio de vivir”. Me ha parecido un poeta notable, yo diría que es uno de los mejores poetas del país.

PS. Confieso que lo que te recomiendo es lo que más me gusta. Brozovich tiene sin duda un lugar ganado en la literatura cusqueña, de tiempo en tiempo se le rinde homenaje, sobre todo en el Festival “Enero en la palabra”. El problema es que no ha tenido trascendencia a nivel nacional.

WD. Es una pena, pero sostengo que me parece uno de los poetas cusqueños que merece más lecturas e investigación. Y de los poetas en actividad, los que están inmersos en el actual panorama cultural cusqueño, ¿cuáles nos recomiendas?

PS. Te recomendaría a Martín Zúñiga, pero lamentablemente él no está en Cusco.

WD. Sí pues, es un poeta arequipeño-cusqueño.

PS. Lo que pasa es que en Cusco no tenemos una Escuela de Literatura, lo que ya se viene reclamando hace bastante tiempo. Todos los exponentes jóvenes que quieren progresar tienen que irse a Arequipa o a Lima. Eso nos deja carentes de cierto capital humano, digamos.

Entre los que hacen su vida cotidiana en Cusco, excluyendo a grandes como Washington Delgado, podemos citar a Pavel Ugarte, poeta no tan joven, tiene unos cuarenta y tantos años. Él es un fanático, por ejemplo, de Brozovich. Pavel desarrolla una poesía que tiene bastantes juegos con las palabras y con conceptos que te llegan a tocar el alma. Tiene dos poemarios, “La repatriación de las aves” y “Familia peruana”, donde hace una reflexión de nosotros mismos, como una crítica interior.

Hay una poeta que me está interesando bastante, Sharon Rodríguez. Ha publicado “Diálogo de los símiles desiertos”. Ella es bastante inteligente y sutil. Tiene más o menos treinta años, es bastante joven.

WD. ¿Y en prosa, cómo vamos?

PS. Ahí necesariamente tienes que nombrar a un grande, el Ynca Garcilaso de la Vega, de trascendencia universal. Además de sus crónicas, que son importantes y además muy fluidas y fáciles de leer, me gustan los textos breves que escribe, como el cuento de Pedro Serrano, que es inaugurador de los libros de náufragos.

Otra que no se puede dejar de leer es Clorinda Matto de Turner. Pese a que deja Cusco y vuela con sus propias alas, llega a Arequipa donde escribió “Hima Súmac”, una pieza teatral, y se va a Lima. Famosa por “Aves sin nido”, tiene otro libro muy bueno, escrito en Argentina, que se llama “Boreales, miniaturas y porcelanas”, donde ya ve la fractura del Perú, esta suerte de competencia entre el sur andino y Lima.

Matto de Turner vivió finales del siglo XIX y comienzos del XX, y los conecta con el movimiento llamado Indigenismo, una estética de la música y del pensamiento en la que hallamos a Luis E. Valcárcel. Aunque moqueguano de nacimiento, Valcárcel hizo su primaria, secundaria y universidad en Cusco, sus investigaciones arqueológicas son de Cusco. Junto a Uriel García y otros fundó acá la llamada escuela cusqueña, que empieza a ver con otros ojos al pasado incaico. Y toman a colación la cuestión básica que fue la tenencia de la tierra. Hay que recordar que a principios del siglo XX hay en Cusco bastantes latifundistas, gamonales, que persisten hasta pasada la mitad del siglo.

WD. En cuanto a los prosistas que están actuando en Cusco, ¿qué nos recomiendas?

PS. Hay tres básicos que sí o sí debemos conocer. Uno es Enrique Rosas Paravicino, que hace una prosa bastante cuidada, bella, con temas andinos cusqueños. Es natural de Ocongate, el lugar de las peregrinaciones al señor de Qoyllurit´i.

Otro infaltable es Luis Nieto Degregori. Escribió “Cusco después del amor”, “Asesinato en la gran ciudad del Cusco”, y un libro de cuentos que es un tanto menor comparado con los otros, “El Guachimán”, pero que tiene cuentos que han sido incluso llevados al cine. Y tiene una obra que me conmovió intelectualmente, que se llama “Muchas veces dudé”.

Una autora que me parece totalmente descollante, la más importante del siglo XXI, digamos, aunque su carrera empieza a finales del XX, es Karina Pacheco Medrano. Tiene una muy amplia producción literaria. Se dedica prácticamente solo a escribir. Ella viaja por todas partes pero su centro de operaciones está acá en Cusco. Para cada presentación o evento literario que hay en Cusco se recurre a Karina Pacheco. Su gran virtud es que toma a Cusco, al cusqueñismo y también al peruanismo, para mostrar sus defectos, sin ser dura ni denunciante. A veces habla de nuestra sociedad con tanta sutileza que deja que el lector saque la conclusión. Y la conclusión cuál es: que somos una sociedad machista, una sociedad profundamente racista, una sociedad desestructurada. Vivimos en una sociedad fracturada. 

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