TALLER: La carnada
Clarice Lispector
A veces tengo la impresión de que escribo por simple curiosidad intensa. Es que, al escribir, me doy las sorpresas más inesperadas. Es el momento de escribir cuando muchas veces soy consciente de cosas, de las cuales, siendo inconsciente, antes yo no sabía que sabía.
Entonces escribir es el modo de quien tiene la palabra como carnada: la palabra que pesca lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra —la entrelinea— muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelinea, se podría arrojar fuera la palabra con alivio. Pero ahí cesa la analogía; la no-palabra, al morder la carnada, la incorporó. Lo que salva entonces es escribir distraídamente.
