6-EDITORIAL
Mensaje presidencial y la
deuda pendiente con el sur
A pocas horas del primer mensaje a la Nación de la presidenta electa Keiko Fujimori, el país espera más que un discurso de compromisos generales. La ciudadanía reclama una hoja de ruta clara, con prioridades definidas, plazos establecidos y decisiones capaces de responder a las principales brechas que aún limitan el desarrollo nacional.
Desde el sur peruano, la expectativa es todavía mayor. Las regiones que durante décadas han sostenido buena parte del crecimiento económico del país mediante la actividad minera, energética y productiva demandan que esa contribución se traduzca en obras, servicios y mejores oportunidades para sus poblaciones.
La gobernadora regional de Moquegua, ha expresado una posición que resume el sentir de varias autoridades regionales: el nuevo Gobierno debe pasar de las promesas a las obras. No se trata únicamente de anunciar proyectos, sino de garantizar su ejecución, financiamiento y continuidad.
El mensaje presidencial será una oportunidad para marcar una nueva etapa en la relación entre Lima y las regiones. La descentralización no puede seguir siendo un proceso incompleto, donde los gobiernos regionales reciben competencias, pero enfrentan limitaciones presupuestales y trabas administrativas que retrasan la ejecución de inversiones.
Uno de los principales reclamos del sur es un shock de inversiones que permita destrabar proyectos estratégicos. Todas las regiones tienen obras pendientes.
La seguridad hídrica se ha convertido en una prioridad nacional. El cambio climático y la amenaza de fenómenos naturales como El Niño obligan a mirar el futuro con planificación. Represas, reservorios, sistemas de riego y obras de prevención no pueden continuar esperando decisiones burocráticas mientras miles de ciudadanos enfrentan la incertidumbre por la disponibilidad del recurso.
Otro desafío será fortalecer la competitividad del sur. La región no puede ser vista únicamente como un territorio proveedor de materias primas. Requiere infraestructura logística, industrialización, generación de valor agregado y mejores condiciones para atraer inversión privada.
Plantea una idea central: si el sur desarrolla, el Perú desarrolla. Esa premisa debe ser entendida como una visión de país, porque el crecimiento nacional depende de integrar territorios, cerrar brechas y aprovechar las potencialidades de cada región.
El nuevo Gobierno tendrá la responsabilidad de demostrar que la descentralización no será solo una promesa política. La confianza se construirá con resultados concretos: carreteras culminadas, hospitales fortalecidos, escuelas mejoradas, proyectos hídricos ejecutados y una relación permanente con las autoridades regionales.
RESALTAR
El Perú necesita un mensaje presidencial que convoque a la unidad, pero sobre todo que establezca compromisos verificables. El sur espera menos anuncios y más acciones. La población demanda que esta nueva etapa política se traduzca finalmente en desarrollo, equidad y oportunidades para todos los peruanos.
