¿Qué necesita Arequipa para potenciar su competitividad?
Aunque la región se mantiene entre las tres más competitivas del país, ha retrocedido en cuatro de los seis pilares del Índice de Competitividad Regional (INCORE), lo que evidencia la necesidad de acelerar reformas e inversiones para recuperar el liderazgo.
SEGÚN INCORE
Arequipa continúa siendo una de las regiones con mejor desempeño económico y social del Perú. Su dinamismo productivo, impulsado por la minería, la industria, el comercio, la agricultura y el turismo, le ha permitido mantenerse durante una década entre los tres primeros lugares del Índice de Competitividad Regional (INCORE), elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE). Sin embargo, los resultados del 2026 muestran una realidad que invita a la reflexión: la región conserva el tercer puesto nacional, pero ha perdido posiciones en cuatro de los seis pilares que mide el índice.
El INCORE evalúa a las 25 regiones del país a partir de 42 indicadores agrupados en seis dimensiones: Entorno Económico, Laboral, Infraestructura, Salud, Educación e Instituciones. El objetivo es medir la capacidad de cada región para generar bienestar, atraer inversiones y ofrecer mejores oportunidades de desarrollo para su población.
Durante los últimos diez años, Arequipa nunca descendió por debajo del sexto lugar en ninguno de estos pilares, un desempeño que confirma su fortaleza estructural. No obstante, el liderazgo nacional sigue siendo esquivo debido a las brechas que aún persisten en sectores estratégicos.
INSTITUCIONES, EL PRINCIPAL DESAFÍO
Uno de los mayores retrocesos se registra en el pilar Instituciones. En 2016, Arequipa ocupaba el segundo lugar nacional; hoy se ubica en la cuarta posición.
El deterioro responde principalmente al incremento de la inseguridad ciudadana y a la pérdida de confianza en las instituciones públicas. La victimización por hechos delictivos en la población urbana aumentó de 32,1 % a 33,5 %, convirtiéndose en la tasa más alta del país.
A ello se suma el deterioro de la infraestructura policial. Mientras hace diez años el 85,7 % de las comisarías se encontraba en buen estado, actualmente solo el 47,5 % cumple esa condición.
Otro indicador preocupante es la disminución de la aprobación ciudadana hacia la gestión del Gobierno Regional de Arequipa, que pasó de 25,4 % a apenas 15,6 %, reflejando una creciente percepción de ineficiencia pública.
La competitividad no depende únicamente de indicadores económicos; requiere instituciones sólidas, transparentes y capaces de garantizar seguridad jurídica y ciudadana.
SALUD, AVANCES INSUFICIENTES
El segundo ámbito donde Arequipa muestra rezagos es Salud. Aunque mantiene indicadores superiores al promedio nacional, otras regiones avanzaron con mayor rapidez.
Entre 2016 y 2026 la cobertura de vacunación infantil aumentó de 34,1 % a 60 %. Sin embargo, este crecimiento fue inferior al registrado en departamentos como La Libertad y San Martín, que multiplicaron sus coberturas y desplazaron a Arequipa en el ranking.
Como consecuencia, la región cayó del noveno al vigésimo tercer puesto en este indicador específico.
La lucha contra la anemia infantil tampoco ha mostrado resultados significativos. En diez años la reducción fue mínima: de 41,6 % a 40,4 %, manteniendo a Arequipa en una posición intermedia respecto al resto del país.
Estos resultados evidencian la necesidad de fortalecer la atención primaria, garantizar el abastecimiento permanente de medicamentos, ampliar las campañas de vacunación y reforzar las estrategias contra la desnutrición y la anemia.
INFRAESTRUCTURA, UNA BRECHA PERSISTENTE
La infraestructura continúa siendo uno de los principales obstáculos para mejorar la competitividad regional.
Arequipa descendió del tercer al cuarto lugar en este pilar debido al lento avance de los servicios básicos.
La cobertura de saneamiento prácticamente no varió en la última década, pasando de 81,7 % a 82 %. Asimismo, el acceso al agua mediante red pública disminuyó ligeramente de 94,5 % a 93,8 %, situación que hizo retroceder a la región del cuarto al séptimo lugar nacional.
Más preocupante resulta la calidad del agua potable. El porcentaje de hogares que reciben agua con niveles adecuados de cloro cayó de 60,2 % a 47,1 %, mientras el promedio nacional registró una mejora.
La competitividad requiere infraestructura moderna que garantice calidad de vida y reduzca costos para la actividad productiva.
A ello se suma la existencia de miles de millones de soles en obras paralizadas que limitan el desarrollo regional.

EDUCACIÓN, MEJORAR LA CALIDAD
En Educación, Arequipa también perdió posiciones. Aunque los estudiantes de cuarto grado de primaria mejoraron sus resultados satisfactorios en matemáticas, pasando de 35,5 % a 38,5 %, regiones como Puno registraron avances mayores y desplazaron a Arequipa del tercer al cuarto lugar.
La conectividad escolar muestra una situación similar. El porcentaje de colegios con acceso a internet aumentó de 61,4 % a 70,4 %, pero el crecimiento fue inferior al de otras regiones, provocando una nueva caída en el ranking.
Estos indicadores revelan que ya no basta con ampliar cobertura; el reto consiste en elevar la calidad educativa, reducir las brechas digitales y fortalecer las competencias docentes para responder a las demandas de una economía cada vez más tecnológica.
FORTALEZAS QUE SOSTIENEN A AREQUIPA
Pese a estos retrocesos, Arequipa mantiene importantes ventajas competitivas. La región conserva un entorno económico sólido gracias al dinamismo de la minería, la agroexportación, la manufactura y el comercio.
Asimismo, presenta uno de los mercados laborales más desarrollados del país, con mejores niveles de empleo formal respecto al promedio nacional.
Su ubicación estratégica, infraestructura logística, conexión con el corredor minero del sur y potencial exportador continúan siendo factores decisivos para atraer inversiones.
No obstante, estas fortalezas podrían verse limitadas si no se atienden las brechas sociales e institucionales.
LOS RETOS PARA LAS NUEVAS AUTORIDADES
El informe del IPE plantea una hoja de ruta clara para recuperar posiciones en el INCORE.
En seguridad ciudadana será necesario fortalecer el patrullaje integrado entre la Policía y los municipios, modernizar las comisarías e invertir en inteligencia y tecnología para combatir la delincuencia.
En gestión pública resulta prioritario agilizar la ejecución del presupuesto y destrabar cerca de S/ 7 mil millones en proyectos paralizados, cuya culminación tendría un impacto directo sobre la competitividad regional.
En salud, las prioridades pasan por ampliar la vacunación infantil, fortalecer la lucha contra la anemia mediante suplementación y seguimiento permanente, garantizar medicamentos y mejorar la capacidad resolutiva de los establecimientos de salud.
Respecto a infraestructura, será indispensable acelerar las inversiones en agua potable, saneamiento y tratamiento de aguas residuales, además de mejorar la calidad del servicio.
En educación, las políticas deberán orientarse a elevar los aprendizajes, ampliar la conectividad digital y reducir las desigualdades entre zonas urbanas y rurales.
COMPETITIVIDAD CON VISIÓN DE FUTURO
El desafío de Arequipa no consiste únicamente en conservar el tercer lugar del INCORE, sino en recuperar el liderazgo nacional que alcanzó hace algunos años.
Para lograrlo será fundamental articular esfuerzos entre el Gobierno Regional, los municipios, el Ejecutivo, el sector privado y la academia.
La competitividad no depende exclusivamente del crecimiento económico. También requiere instituciones eficientes, ciudadanos seguros, infraestructura moderna, servicios de salud de calidad y una educación capaz de formar el capital humano que demandará el desarrollo futuro.
Si Arequipa logra cerrar estas brechas y aprovechar su enorme potencial productivo, estará en condiciones no solo de recuperar posiciones en el ranking nacional, sino de consolidarse como una región líder en desarrollo, innovación y calidad de vida para sus más de 1,8 millones de habitantes.
