6-EDITORIAL
Desafío de convertir
los anuncios en obras
El anuncio de una nueva agenda de inversiones para el sur del país constituye una señal positiva en una zona que durante décadas ha esperado la atención efectiva del Estado. Agua potable, saneamiento, vivienda e infraestructura básica no son únicamente servicios públicos; representan condiciones indispensables para el desarrollo económico, la salud y la dignidad de millones de peruanos. Sin embargo, la experiencia demuestra que entre los anuncios y la ejecución existe una brecha que el nuevo Gobierno deberá cerrar con resultados concretos.
El Proyecto Integral de Agua Potable y Alcantarillado (PIAA) de Juliaca es, sin duda, una de las iniciativas más importantes para la región Puno. Beneficiar a más de 370 mil habitantes significa mejorar la calidad de vida de una de las ciudades con mayores problemas de acceso a servicios básicos. Garantizar agua segura y un adecuado sistema de alcantarillado no solo reducirá riesgos sanitarios, sino que también contribuirá al crecimiento urbano y económico de una ciudad que ha experimentado una expansión acelerada durante los últimos años.
Pero Juliaca no es un caso aislado. En todo el sur peruano existen decenas de proyectos de agua y saneamiento que permanecen paralizados, inconclusos o atrapados en largos procesos administrativos. Regiones como Arequipa, Cusco, Moquegua, Tacna y Apurímac también enfrentan importantes brechas en infraestructura, especialmente en zonas rurales donde miles de familias aún carecen de agua potable permanente.
El ministro de Vivienda, Mauricio Arnillas, ha señalado que el Gobierno buscará acelerar la ejecución de obras y reducir los tiempos de gestión. Ese compromiso resulta imprescindible. Durante años, la burocracia, los expedientes mal elaborados, los cambios de autoridades y la limitada capacidad técnica de muchas entidades públicas han convertido proyectos prioritarios en promesas que nunca llegan a concretarse.
Otro aspecto relevante es el fortalecimiento de los programas de vivienda social. El acceso a una vivienda digna continúa siendo uno de los mayores desafíos del país, especialmente para las familias de menores ingresos. Incrementar el número de bonos y facilitar el acceso al financiamiento puede representar una oportunidad para reducir el déficit habitacional, siempre que los recursos sean suficientes y los procesos transparentes.
También resulta acertado plantear medidas para frenar las invasiones de terrenos y promover un crecimiento urbano planificado. La expansión desordenada de las ciudades ha generado asentamientos sin servicios básicos, ocupación de zonas de riesgo y mayores costos para futuras intervenciones del Estado.
Sin embargo, el éxito de esta estrategia dependerá menos de los anuncios que de la capacidad de ejecución. La coordinación entre el Gobierno Central, los gobiernos regionales y las municipalidades será determinante para evitar retrasos y asegurar que las inversiones se traduzcan en obras concluidas y funcionando.
RESALTAR
El sur del país necesita inversiones, pero también eficiencia, transparencia y continuidad en las políticas públicas. Si el Ejecutivo logra convertir esta agenda en proyectos ejecutados dentro de los plazos previstos, no solo reducirá brechas históricas, sino que recuperará la confianza ciudadana en la capacidad del Estado para responder a las necesidades más urgentes de la población. Esa será la verdadera medida del éxito de la gestión.
