Carreteras abandonadas: incapacidad del GRA
Por Carlos Meneses
La GRTC todavía está a tiempo de corregir el rumbo, pero para ello necesita pasar de las explicaciones a las acciones. Cada kilómetro que no se atiende hoy representa un problema mayor para mañana.
La Gerencia Regional de Transportes y Comunicaciones (GRTC) cerró el primer semestre del 2026 con uno de los desempeños más cuestionables del Gobierno Regional de Arequipa. El seguimiento del Plan Operativo Institucional (POI) evidencia que una de las principales responsabilidades de esta dependencia, garantizar el mantenimiento y conservación de las vías departamentales, continúa relegada, pese a que cientos de kilómetros requieren atención urgente.
Son más de 600 kilómetros de vías que permanecen sin el mantenimiento que necesitan. No se trata simplemente de cifras dentro de un informe de gestión. Detrás de cada kilómetro abandonado existen poblaciones rurales que enfrentan dificultades para trasladarse, productores que encuentran obstáculos para sacar sus cosechas y transportistas que deben circular por carreteras deterioradas, incrementando los tiempos y costos de viaje.
La situación resulta especialmente preocupante porque Arequipa no puede darse el lujo de descuidar su conectividad vial. Las carreteras departamentales cumplen un papel fundamental para integrar provincias y distritos, comunicar centros poblados y facilitar el movimiento de productos agrícolas, ganaderos y mineros. Cuando estas vías se deterioran, el impacto termina trasladándose directamente a la economía regional.
El problema no es nuevo. Las deficiencias en mantenimiento vial han sido advertidas en reiteradas oportunidades, pero las respuestas siguen siendo insuficientes. El Gobierno Regional debe explicar por qué una gerencia encargada precisamente de garantizar la transitabilidad no logra cumplir oportunamente sus metas.
Más preocupante aún es que el deterioro de una vía que no recibe mantenimiento preventivo termina demandando posteriormente inversiones mucho mayores. Lo que hoy podría resolverse con conservación rutinaria puede convertirse mañana en una emergencia, un colapso o una obra de rehabilitación de alto costo.
La GRTC tiene la obligación de transparentar qué tramos fueron programados, cuáles fueron atendidos, cuánto presupuesto se destinó y por qué existen kilómetros que continúan esperando intervención. No basta con justificar las cifras de ejecución presupuestal; es necesario demostrar resultados concretos en el territorio.
El Gobierno Regional tampoco puede limitarse a anunciar proyectos o prometer intervenciones futuras. La población necesita carreteras transitables ahora. Los productores necesitan sacar sus mercancías sin poner en riesgo sus vehículos. Los estudiantes y trabajadores de las zonas rurales necesitan trasladarse en condiciones adecuadas.
El mantenimiento vial debe convertirse en una prioridad permanente y no en una respuesta tardía frente a las emergencias. Arequipa necesita una gestión regional capaz de anticiparse al deterioro de su infraestructura y utilizar eficientemente los recursos públicos.
Dejar más de 600 kilómetros sin el mantenimiento requerido no puede ser considerado un asunto menor. Es una señal de deficiente planificación y de una gestión que está llegando tarde a las necesidades de la población.
