El Niño pone en riesgo a fauna marina de Arequipa
Calentamiento del mar afecta la fauna del litoral costero. SERFOR intensificó el monitoreo en el litoral de Camaná, Islay y Caravelí ante el calentamiento del mar. Pingüinos, guanayes, pelícanos y lobos marinos enfrentan menor disponibilidad de alimento por el desplazamiento de la anchoveta.
REALIZAN MONITOREO EN EL LITORAL
El calentamiento del mar asociado al fenómeno de El Niño Costero comenzó a impactar la fauna marina y llevó al Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) a reforzar las acciones preventivas en el litoral de Arequipa. Personal de la institución realizó trabajos de campo y coordinaciones con municipios de Camaná, Islay y Caravelí ante el riesgo para aves y mamíferos marinos durante los próximos meses.
Luis Felipe Gonzáles, administrador técnico de SERFOR en Arequipa, explicó que las intervenciones no fueron visitas aisladas, sino parte de un trabajo coordinado que ya tuvo tres jornadas de campo. Las acciones incluyeron preparación del personal, monitoreo, evaluación y coordinación con autoridades municipales y entidades sanitarias para responder ante animales debilitados, varados o muertos.
La preocupación se concentra en pingüinos de Humboldt, guanayes, pelícanos y otras aves costeras, además de lobos marinos. SERFOR confirmó en julio que el calentamiento de las aguas ya estaba provocando alteraciones en el litoral peruano, con reportes de fauna varada, desubicada o debilitada y cambios en la disponibilidad de alimento.
Uno de los principales efectos se produjo sobre la cadena alimentaria. Las aguas cálidas modificaron la distribución de la anchoveta, alimento fundamental para numerosas especies marinas. “Al no encontrar corrientes frías, estas aves y estos animales no tienen qué comer”, explicó Gonzáles. La falta de alimento deteriora su estado nutricional, debilita a los ejemplares y, en casos extremos, puede provocar su muerte.
El impacto ya había encendido las alertas en otras zonas del país. El Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego desplegó en julio una estrategia en el litoral mediante brigadas de SERFOR, SENASA y Agro Rural ante el incremento de animales afectados. La intervención respondió precisamente al calentamiento del mar y al desplazamiento de la anchoveta, fenómeno que perjudica a aves guaneras, pingüinos y lobos marinos.
SERFOR coordinó además con las municipalidades costeras de Arequipa para recordar sus responsabilidades frente a la eventual aparición de fauna muerta y la disposición de cadáveres. Gonzáles indicó que se remitirá nuevamente documentación para que los gobiernos locales conozcan el marco de actuación y puedan prever los recursos necesarios ante un eventual incremento de estos casos.
La alteración también podría acercar animales silvestres a desembarcaderos y terminales pesqueros en busca de alimento. Gonzáles señaló que los descartes de pescado pueden atraer pelícanos y otras especies, como ya ocurrió en sectores del norte y centro del país. Sin embargo, advirtió que esta situación no significa que la población deba iniciar campañas indiscriminadas para alimentarlos.
La recomendación de SERFOR fue mantener distancia y evitar acostumbrar a los animales silvestres a recibir comida de las personas. La institución advirtió oficialmente que la interacción humana puede modificar su comportamiento natural, provocar conflictos en muelles y playas y generar riesgos sanitarios tanto para los ejemplares como para la población.
El antecedente sanitario también preocupa. La fauna marino-costera atravesó recientemente episodios de influenza aviar que obligaron a intensificar la vigilancia y el manejo de animales afectados. Gonzáles sostuvo que varias poblaciones todavía se encontraban en proceso de recuperación cuando comenzaron las actuales alteraciones oceanográficas, por lo que SERFOR mantendrá el seguimiento de su evolución.
La institución evitó proyectar cuántos ejemplares podrían perderse en Arequipa debido a que el comportamiento del fenómeno requiere evaluación permanente. El escenario obliga, sin embargo, a mantener vigilancia sobre más de 500 kilómetros del litoral regional: si las aguas cálidas continúan alterando la disponibilidad de anchoveta, la falta de alimento podría convertirse en una de las principales amenazas para la fauna marina de Camaná, Islay y Caravelí durante los próximos meses.
