12-1
Rondelli se juega más que el
prestigio en el Día de Arequipa

El técnico de Melgar, Miguel Rondelli, asumió la responsabilidad por el mal momento del equipo tras la derrota ante Cajamarca. “El responsable del nivel bajo soy yo”, reconoció el argentino, que ahora afronta una prueba clave ante Los Chankas.
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Mañana, 15 de agosto, mientras Arequipa celebra un aniversario más de su fundación española, el FBC Melgar tendrá que jugar uno de esos partidos que pueden marcar un antes y un después. El cuadro rojinegro visitará a Los Chankas desde las 3:30 de la tarde, obligado a recuperar el rumbo después de una derrota que dejó más dudas que respuestas.
El 4-2 sufrido como local ante Cajamarca golpeó a un equipo que venía de empatar en Moquegua y que ahora acumula resultados poco alentadores. La preocupación no está solamente en los puntos perdidos, sino en la manera en que Melgar los está dejando escapar. Para algunos hinchas, el partido en Andahuaylas puede convertirse incluso en una de las últimas oportunidades de Miguel Rondelli para encaminar al equipo. Una nueva caída podría abrir el debate sobre la continuidad del entrenador argentino.
Rondelli, después de la derrota, no buscó excusas ni responsables individuales. Por el contrario, cargó sobre sus hombros el mal momento del equipo.
“Si el equipo no funciona o no plasma en la cancha lo que uno quiere, la responsabilidad es mía”, afirmó, rechazando que la discusión se concentre en los errores de Leonel González, la ausencia de Juan Escobar o las actuaciones de Alec Deneumostier y Matías Lazo.
Su mensaje fue claro: el problema no es un jugador, sino el funcionamiento colectivo.
“Cuando el equipo juega mal, el responsable soy yo”, insistió.
Una frase que adquiere especial peso cuando Melgar llega al Día de Arequipa con la necesidad de recuperar confianza y, sobre todo, de demostrar que todavía está en condiciones de pelear por objetivos importantes.
El técnico también evitó justificar la derrota por los resultados de sus rivales directos. Para Rondelli, mirar lo que hacen los demás es una distracción si Melgar no cumple primero con su propia tarea.
“Nosotros tenemos que mirarnos a nosotros”, sostuvo. Reconoció lo que para él fue evidente: ante Cajamarca, Melgar jugó mal “en todos los aspectos, no solamente defensivamente, sino ofensivamente también”.
En su análisis del partido encontró el punto de quiebre después del primer gol rojinegro.
Melgar comenzó bien, recuperando rápidamente la pelota y tratando de arrinconar al rival mediante la circulación. Pero después de ponerse en ventaja dejó de hacer precisamente aquello que le había permitido controlar el partido. Empezó a dividir más la pelota y perdió el manejo del encuentro.
El empate y los goles posteriores terminaron de desordenar al equipo. Rondelli consideró que el 3-2 todavía mantenía a Melgar con posibilidades de reaccionar, pero el cuarto gol terminó de sentenciarlo. Más allá de la cantidad de goles recibidos, lo que verdaderamente le preocupa es el bajo funcionamiento colectivo.
Ahí volvió a asumir la responsabilidad: “Si uno mantiene este nivel bajo, es difícil pelear cosas importantes. Pero el responsable del nivel bajo soy yo”.
Rondelli sabe que el margen de error se reduce cuando los resultados no acompañan y cuando la localía, precisamente uno de los aspectos que pretendía fortalecer, se convierte en una debilidad.
El técnico tampoco quiso entrar en polémicas por la falta reclamada en el cuarto gol de Cajamarca. Si el árbitro, sus asistentes y el VAR consideraron que no hubo infracción, para él no hay más discusión: “Fue gol y listo”. Prefirió asumir la derrota antes que esconderla detrás del arbitraje.
Ahora queda Los Chankas. En el aniversario de Arequipa, Melgar necesita algo más que tres puntos, necesita recuperar identidad, autoridad y confianza. Rondelli, más que su prestigio, se juega la posibilidad de demostrar que todavía puede conducir ese camino.
