LA RESPUESTA DEL MENDIGO
Por Dr. Juan Manuel Zevallos.
Ahora todo es más sencillo. No debo buscar agradar a alguien, la actitud agradecida hacia uno mismo es la primera acción que llevo a cabo. La gente abordará mi conducta de diversas formas y su apreciación no generará una visión distinta del mundo para mí. Yo no juzgo a las personas, a lo mucho llevo a cabo un juicio de razón sobre sus acciones y busco extraer la sensatez, la emoción y el compromiso en ellas. Nuestras acciones llenan el mundo de magia y nuestra construcción mental llamada moraleja de tal o cual acción en el principio básico del desarrollo social.
Aprendí a lo largo de todos aquellos años en los cuales me comporté como mendigo que pese a los golpes del destino y las humillaciones voluntariamente aceptadas siempre tuve un aliento de fuerza para salir adelante y hoy me digo: “¿si en medio de tantas adversidades logré salir airoso, aunque herido cómo no construir un mundo maravilloso ahora que las tormentas y los terremotos emocionales han desaparecido de mi vista?”
Soy un ser en construcción, un valiente que quiso renunciar muchas veces a la vida, pero finalmente un ser que decidió quedarse a vivir. Durante largos otoños mi mente incubó pensamientos de minusvalía emocional. Ahora recojo las hojas caídas en este nuevo otoño y dejo de pensar en hacer daño. He comprendido que no soy menos que nadie y que tengo la misma dignidad e idéntico valor que aquellos que alguna vez me agredieron.
Ahora hago todo aquello que quiero con una pasión única. He logrado escribir en la dura roca de mi mente un axioma de desarrollo personal: Nunca debes de hacer algo en base a un deberías o en correspondencia a un tendrías que, no, ahora hago algo por el único placer de hacerlo”. He entendido que la mayor dicha de todas es hacer todo por uno mismo y si aquello que hacemos hace sentir a otro mejor, en buena hora.
El silencio se ha vuelto mi amigo y paso muchas horas en su grata compañía. Soy una persona comprensiva no por obligación sino por devoción. Me motiva cada nuevo descubrimiento que hago en el mundo y me ilusiona la creación de una nueva realidad.
Miro desde lejos los campos áridos en donde las emociones negativas, donde la insatisfacción, el desasosiego y la culpabilidad destruyen gente. Para muchos serían lugares de terror, para mí son lugares de aprendizaje y parajes en donde las muestras de amor son realmente valederas. Ya no trato de ser mejor, en verdad ahora “soy yo” aquel que extiende una mano solo para ayudar y no para buscar una actitud de reconocimiento o gratitud. Lo realmente válido en la vida es la actitud del dar.
Ahora siento el dolor de la gente y les regalo un poco de mi corazón amorfo y lleno de cicatrices. Ahora siento que el mayor vacío que alguna vez alguien puede experimentar es la falta de fe.
Mi jardín ahora está lleno de flores y cada día hablo con los claveles, las rosas y los girasoles. Danzo a cualquier hora del día y entono canciones que alegran mi alma. Me he declarado libre del juicio social y he capitulado con mi vida. De cierto modo aún hay algunas cosas que me causan tristeza y no quiero apartar dicho cáliz de mi presencia. No soy masoquista ni un mártir, soy un ser humano que busca aprender cada día. La tristeza enseña lo que la alegría nunca podrá mostrar; la noche calma los pesares y la luz solar devuelve la mirada a un mundo nuevo lleno de oportunidades para existir.
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Ahora puedo afirmar a viva voz: “este mundo es mío”.
Recuerdo mis años de extravío con alegría, añoro tener muchos días de aprendizaje y deseo con todas mis fuerzas que la “epidemia del olvido” se aloja lo más tarde posible en mi mente.
Mi voz se proyecta más allá de mis pensamientos y he develado un nuevo mundo en mi delante. Ahora les hablo con la sinceridad de mi corazón emocional a todos aquellos que me rodean. Aquellos que alguna vez conocieron de mis actos y de mi humillación pública sorprenden por las actitudes renovadas que evidencio, sé que a espaldas mías cuestionan mi cambio y hasta crean nuevas historias de lamento personal que personalmente, no me importan. Soy libre de las calumnias, los entredichos y los chismes. El amor constructivo que se alimenta de mis pensamientos de entrega crece día a día como la sombra crece al avanzar de la tarde.
Ahora te digo: te amo y plenamente te expreso mi mejor deseo porque te vaya bien. Tú dirás que no te conozco y yo te cuestiono, ¿por qué seas un desconocido he de evitar desearte algo bueno? Sé que eres un ser humano que día a día construye montañas y que a diario edifica sueños, ¿no basta esa como única razón que sustente mi buen deseo?
Siento paz y a veces me siento extraño, pero feliz. Muchos dicen que estoy equivocado y que estoy viviendo una vida de engaños. Muchos me dicen que mi vida será de llanto si persisto en los cambios que he venido llevando a cabo. Me instan a que reflexione sobre todo lo bueno que he tenido en mi existencia pasada y que vuelva por el sendero de la cordura. Yo los escucho y luego me río. Ellos aún están equivocados, su mente confusa los lleva a elaborar tales cuestionamientos y tienen miedo a quedarse solos. Me gustaría ayudarlos, pero yo no habito en su mente. Mis actitudes serán un llamado de atención a su mundo interno que vive deseoso de liberarse de aquella prisión de insatisfacciones donde vive. Alguno de ellos se liberará de dichas cadenas confabulatorias y luego cruzará la avenida del destino y compartirá esta forma de ver la vida y así poco a poco iremos creciendo en número.
No me preocupa estar solo, sé que me tengo a mí mismo. Antes estaba acompañado de tanta gente y me sentía vacío. Hoy el mundo ha despertado con nuevos colores en la frente de cada persona, he percibido dicho cambio y me alegra. Estoy naciendo de nuevo.
No debo de perdonar a nadie. También me he quitado dichas cadenas. Cuando rezo lo hago por devoción y como una actitud de agradecimiento. Cuando trabajo elevo mi mirada al cielo y degusto lo que hago. Ahora que te miro Cenicienta disfruto de la belleza albergada en cada poro de tu cuerpo y valoró aquella inteligencia de amor que alberga tu ser que llena este paisaje de fragancias de amor.
El lodo en donde me debatía se ha asentado y el agua limpia ha emergido hasta la superficie. Mi vida a dejado de ser un caos y ahora regalo vida.
He aprendido que el pasado siempre será una fuente de aprendizaje y que el futuro será siempre aquel mural donde proyecte mis sueños. Pero he renunciado a vivir en dichos mundos de aflicción. Este segundo en el cual hilo estas ideas y las proyecto por escrito en este papel es la única verdad que existe, este mundo que creo con mi mente es lo único real que tengo y este momento de entrega es el mayor don de todos.
La vida en el presente consciente y aceptada es la única verdad posible y mi experiencia en esta vida es una fuerza transformadora que renueva mis fuerzas y que llena mi mente de compromisos en fe.
