“Siempre tengo que poner ganas”: Kiara Lazo, el orgullo del vóley arequipeño

Su familia ha sido su principal fuente de motivación. “Siempre me han inculcado que con disciplina y con esfuerzo se puede lograr todo”. Anhela ser fisioterapeuta.

A los 16 años, Kiara Lazo ya sabe lo que significa vestir la camiseta de la selección peruana y representar a su ciudad en el escenario internacional. La voleibolista arequipeña fue parte del equipo peruano que disputó el Mundial Sub-17 en Chile, una experiencia que, más allá de los resultados, le permitió confirmar que el sueño que comenzó en su infancia puede convertirse en una carrera deportiva.

“Me he sentido muy orgullosa de mí. He demostrado todo lo que he hecho en el campo”, cuenta Kiara al recordar su participación mundialista. Detrás de esa satisfacción hay años de esfuerzo y, sobre todo, una familia que ha acompañado cada uno de sus pasos.

Kiara nació y creció en Arequipa. Estudió desde los tres años en el colegio La Salle y recién el año pasado se trasladó a Lima para continuar con su formación deportiva. El cambio significó alejarse de su hogar, pero no de quienes la impulsaron a convertirse en voleibolista.

Su primera aproximación al vóley ocurrió mirando jugar a su hermana Maricielo. Su madre, Maricela, también había practicado este deporte y terminó convirtiéndose, junto con su hija mayor, en la primera entrenadora de Kiara.

“Yo las miraba y correteaba junto con ellas y les decía: ‘Yo también quiero tocar el balón’”, recuerda. Su madre comenzó entonces a enseñarle los primeros fundamentos técnicos mientras su hermana la incluía en sus juegos. Así empezó una historia que años después la llevaría a defender los colores del Perú.

Su padre, Miller, también ha sido parte fundamental de ese camino. Kiara cuenta que incluso cuando juegan en familia, él se convierte en su rival de entrenamiento: “Mi papá ahí está bloqueándome y me dice: ‘Mira, yo te puedo bloquear’. Y así jugamos”.

La familia, dice, ha sido su principal fuente de motivación. “Siempre me han inculcado que con disciplina y con esfuerzo se puede lograr todo”. Esa misma disciplina es la que intenta mantener ahora que combina el vóley con sus estudios y con el objetivo de convertirse algún día en fisioterapeuta.

El Mundial Sub-17 también le dejó aprendizajes sobre el juego colectivo. Kiara reconoce que al equipo peruano le faltó mayor unión en determinados momentos, aunque destaca la entrega de sus compañeras.

“Siempre le metemos mucha garra a los puntos y no los dejamos vencer tan rápido”, sostiene. Para ella, la preparación previa al campeonato fue intensa y representó el cumplimiento de uno de los grandes sueños de las integrantes del equipo: jugar un Mundial y dejar en alto el nombre del Perú.

La presencia arequipeña tuvo además un significado especial. Kiara destaca el vínculo que mantuvo con sus compañeras de la región que también integraron la selección. “Somos una familia las arequipeñas allá”, afirma, orgullosa de la actuación que tuvieron.

Ahora su camino continúa. Integra Talentos Arequipa, donde reconoce el trabajo del entrenador Adolfo Sánchez, y ha sido convocada a la selección U19, por lo que deberá regresar a Lima. Antes, aprovechó unos días para reencontrarse con su familia y descansar.

Entre sus referentes está Natalia Málaga, a quien admira por su carácter y quien incluso llegó a entrenarla en mayores. Del extranjero, su modelo es la brasileña Gabi Guimarães, cuyo juego considera “muy impactante”.

Kiara sabe que todavía le queda mucho por recorrer. Por eso, cuando piensa en las niñas que algún día podrían verla como un ejemplo, tiene un mensaje sencillo: “Que siempre se esfuercen, que no dejen sus sueños atrás y que siempre luchen por sus sueños”.

Ella comenzó así, mirando jugar a su hermana y pidiendo una oportunidad para tocar el balón. Hoy, aquel deseo infantil la ha llevado hasta una selección nacional.

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