¿Qué es la ficción literaria?
Por: Willard Díaz
Hay dos libros que nos permiten conocer los enfoques actuales sobre la naturaleza de la ficción literaria. Uno es “Por qué la ficción”, de Jean-Marie Schaeffer; y el otro, “Literary fiction” de Geir Farner. Schaeffer sostiene el punto de vista antropológico pragmático para definir la ficción literaria; Farner representa aquí a la nueva Poética Cognitivista.
Según Schaeffer la literatura es un “fingimiento lúdico compartido”. En defensa de las teorías miméticas modernas señala que es preciso distinguir entre dos tipos de mímesis: la imitación seria y la imitación lúdica, que es la ficción. La literatura junto a la función lúdica tiene una función cognitiva, pues “la ejemplificación ficcional de situaciones y de secuencias comportamentales posee una función modelizante —es decir, pone a nuestra disposición esquemas de situaciones, escenarios de acciones, constelaciones emotivas y éticas, etc., que pueden ser interiorizadas por inmersión y (eventualmente) reactivadas de manera asociativa— mientras que la reflexión analítica conduce a saberes abstractos cuya posible aplicación requiere de una operación racional con reglas explícitas”. Mientras la inmersión lúdica, el placer de vivir en la historia narrada, es un atractivo emocional y subjetivo, el conocimiento modélico que por ese medio adquirimos es comunitario. Y ambos, concluye Schaeffer, no son incompatibles.
La ficción se vale de diversos grados de engaño, pero “solo puede ser ficción si se limita los efectos de ese dispositivo, el grado de inmersión inducido por él” (p.40). Para ello existen bloqueos, señales que impiden que la inmersión anule la ficción. Schaeffer precisa que “cuando el isomorfismo rebasa cierto umbral el engaño opera plenamente, cualquiera haya sido la intención que haya precedido su producción: pasamos de la inmersión parcial característica de la ficción a la inmersión total característica del engaño”.
El teórico noruego Geir Farner desde un ángulo cognitivista define a la ficción literaria como una forma de leer, como el efecto de un proceso cognitivo comunicacional entre el autor y el lector.
En relación a la referencialidad, señala que en la literatura “El autor de una novela sabe, por supuesto, que lo que ha escrito es ficción, pero este conocimiento no le sirve al lector si él mismo no lo posee” (p. 8. Todas las traducciones de su libro son nuestras). Para identificar la ficción el lector tiene dos posibles fuentes: intratextuales y extratextuales. Los criterios intratextuales, según Farner, muestran ser insuficientes (o parciales) para definir la ficcionalidad. El texto o la historia por sí solas no pueden definir el estatuto de la ficción, las historias se pueden hallar en el periodismo, las biografías, y otros textos que usen técnicas literarias. De acuerdo con Barbara Dancygier, por ejemplo, el habla cotidiana hace uso de referencias a mundos posibles mediante el recurso lingüístico del modo condicional.
Una obra literaria, precisa Farner, no es ficticia porque muestra rasgos de ficcionalidad. Por el contrario, muestra tales rasgos porque es ficticia. La ficción es una cualidad de orden superior a sus propios rasgos. Y puede ocurrir sin ellos.
El problema sería, ¿qué pasa cuando hay elementos de la vida real inscritos en la narración? (“La señora Dalloway”, “Soldados de Salamina”, “La tía Julia y el Escribidor”, “El Aleph”, “Pólvora”); ¿qué pasa con la Novela Histórica? (“Guerra y Paz”, “El corazón de las tinieblas”, “El camarada Jorge y el dragón”, “Jorge, o el hijo del pueblo”); ¿qué pasa con la novela documental? (“El mundo de Sofía”, “Una historia breve, extraña y brutal”). La respuesta que ofrece Farner es pragmática: La palabra ficción libera al autor de la responsabilidad de demostrar qué tipo de relación hay entre sus elementos y la realidad. Puede que haya mayor o menor relación, pero eso al lector no le compete. Cuando un lector toma una novela como literatura simplemente no está obligado de verificar si los datos realistas aportados por el libro son o no verdaderos, no investiga alguna correspondencia con otros textos, como hace un lector de obras de Historia a quien sí preocupa la exactitud de las fuentes citadas. El lector de cuentos o novelas por lo común no va más allá de su lectura lúdica.
Ficción no implica que todo elemento en el libro es ficcional, solo que el lector debería tratarlo como si fuera. Qué parte es o no es ficcional es cosa del autor, no del lector. Por lo tanto, define Farner: “Ficción literaria es un texto en el cual se espera que el lector trate el contenido como si fuera ficcional”. Lo cual significa, en pocas palabras, que la ficción es una manera de leer.
