EL AIRE QUE RESPIRAMOS
Por Carlos Meneses

La reducción de la contaminación será uno de los grandes desafíos de las autoridades que asumirán el 1 de enero de 2027. El aire no entiende de partidos, campañas ni discursos. Todos los arequipeños lo respiramos. Y los 26,1 µg/m³ registrados por IQAir son una advertencia que ya no puede ser ignorada.

Arequipa tiene un problema que no puede seguir siendo invisible. El ranking mundial de calidad del aire de IQAir revela que la contaminación por partículas finas PM2.5 en la ciudad alcanzó en 2025 un promedio anual de 26,1 microgramos por metro cúbico, más de cinco veces el nivel de 5 µg/m³ recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

El dato debería provocar una reacción inmediata. No se trata de una medición aislada ni de una fotografía tomada en un día particularmente contaminado. Es el promedio de todo un año y, por tanto, refleja una exposición permanente de la población.

Más preocupante aún es la evolución. Arequipa pasó de 16,3 µg/m³ en 2024 a 26,1 µg/m³ en 2025. En apenas un año, la concentración aumentó alrededor de 60%. Mientras tanto, Lima registró 18,5 µg/m³. Es decir, la Ciudad Blanca presentó una concentración aproximadamente 41% mayor.

El crecimiento del parque automotor y el caos vehicular aparecen entre los factores que explican este deterioro. Vehículos atrapados durante largos periodos en calles congestionadas continúan emitiendo contaminantes. El problema se agrava cuando el transporte público funciona con baja velocidad, recorridos deficientes y una flota que requiere renovación.

Pero sería un error reducir toda la discusión al tránsito. La calidad del aire también está relacionada con las emisiones industriales, la actividad económica, el crecimiento urbano, el polvo y la falta de una política ambiental sostenida.

Las PM2.5 merecen especial atención por su reducido tamaño. Pueden ingresar profundamente al sistema respiratorio y la exposición prolongada se encuentra asociada con diversos riesgos para la salud. Por ello, no estamos solamente ante un problema ambiental: estamos frente a un asunto de salud pública.

El ranking de IQAir coloca a Arequipa en el puesto 14 entre las ciudades de América Latina y el Caribe consideradas en su medición de 2025. Que la ciudad presente niveles superiores a Lima y a Santiago de Chile debería ser una señal inequívoca de que algo está fallando.

La próxima gestión regional y las nuevas administraciones municipales tendrán una responsabilidad concreta. La contaminación del aire debe dejar de ser un tema secundario y convertirse en una prioridad de gobierno.

No bastan discursos sobre una ciudad moderna y sostenible. Se necesitan estaciones de monitoreo funcionando, información pública permanente, control de emisiones, renovación progresiva del transporte, impulso a la movilidad eléctrica y una verdadera planificación urbana.

También se requiere coordinación entre Gobierno Regional, municipalidades y entidades ambientales. Cada institución debe asumir responsabilidades medibles y rendir cuentas sobre sus resultados.

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