LOS EVIDENCIALES DEL QUECHUA
Por: Willard Díaz
Paul Heggarty llegó a Perú para estudiar los orígenes, la historia y las variedades del quechua surperuano. En la UNSA ofreció un Taller para los docentes de la Escuela de Literatura y Lingüística. Tuvimos ocasión de dialogar con él sobre sus enseñanzas y en especial sobre los llamados evidenciales.
WD.-¿Qué son los evidenciales?
PH.- El hecho es que uno tiene que distinguir si ha visto una cosa, con sus propios ojos, ha oído en presencia o ha experimentado y lo está enunciando con seguridad entonces marca la palabra con el sufijo “mi” para decir “esto tengo la seguridad, tengo las mejores razones para creerlo”.
Si añade el sufijo “si” equivale a “me lo han contado, he oído que”. Y hay un “cha” que equivale a “supongo que, no tengo evidencia directa”.
Pero también con el pasado. Hay dos formas de sufijo del pasado: “rka” o “ska”. Con “ska” significa que lo que pasó no lo puedo asegurar, no estuve ahí cuando pasó. Es un pasado no experimental. Si yo estaba allí en el mismo momento en que mi amigo descubre algo debo decirlo con “rka”; si digo por ejemplo “Colón descubrió América”, tengo que decir con “ska”, indicando que yo no estaba allí, no tengo experiencia personal; simplemente me han dicho. Y en este caso hay tendencia a utilizar “había”, “Colón había descubierto América”. No es un error del quechuahablante, está tratando de decir “ojo, yo no puedo asegurarlo porque no lo he visto”.
Eso es algo fundamental en la gramática del quechua y del aimara, pero no lo es en el castellano. Uno dice simplemente “Colón descubrió América” y eso es normal.
Este “había” también marca en quechua la sorpresa, para decir “qué grande había sido”. Allí “había” no es el pasado, es simplemente un “que grande que es, pensé que iba a ser mucho más chiquito”.
WD.- Estas diferencias de evidenciales entre el español y el quechua, ¿son ideológicas?
PH.- Yo no quiero exagerar con eso, porque a veces en Antropología se supone que representan diferencias ideológicas fundamentales, rasgos de la cosmovisión andina. Uno podría por ejemplo decir que en quechua hay “pai”, que es “él” o “ella”, sin distinción de género. ¿Esto quiere decir que los quechuahablantes son incapaces de distinguir género? No. Simplemente es que su idioma no los obliga.
En inglés tenemos “he” y “she”, pero también se dice “it”, neutro; ¿y por qué el español no distingue entre seres vivos y seres inanimados?, ¿por qué dicen “la mesa”, femenino? El inglés exige, en el singular, distinguir si algo es animado o no.
Entonces uno se puede preguntar, ¿los que hablan español no son conscientes de la diferencia entre animado y no animado? Claro que sí lo son, simplemente en ese caso el idioma no lo necesita. Antes el latín tenía un neutro, ahora ya no lo tiene. De la misma manera en inglés, en el plural, ya no hay un “ellos” o “ellas”, simplemente hay “they”. Los ingleses distinguen en el singular y no en el plural. Y eso no implica nada sobre lo que los anglófonos tienen en la cabeza como cosmovisión sobre el género.
Es una trampa, que muchas veces se interpreta demasiado las diferencias lingüísticas.
WD.- ¿El sol, en quechua es masculino o femenino?
PH.- El sol, Inti, no tiene artículo. No hay concordancia de adjetivos. El caso más interesante es entre el castellano y el alemán: en la mayoría de las lenguas romances en “el” sol, masculino, y “la” luna”, femenino; pero en alemán es “la sol” y “el luno”. ¿Eso quiere decir que los alemanes y los españoles tienen una visión completamente diferente del cosmos? No. Es solo un efecto lingüístico. Me gusta que en italiano pueden decir “la tabola”, la mesa, o “il tabolo”.
Es algo aleatorio que sale de la historia de las lenguas. Y si uno sabe de dónde vienen las diferencias no puede opinar tan libremente sobre las concepciones mentales de la gente.
Lo que sí hay como género en el quechua son cosas como “machu” y “palla”. “Machu” es hombre viejo, y “palla” es mujer vieja. Cuando dices “Machu Picchu” estás utilizando el adjetivo masculino; igual en “Huayna Picchu”. En cada caso el quechua tiene palabras diferentes. Como “hermano de varón” y “hermano de mujer”; son diferentes.
Entonces el género entra en el sistema gramatical pero no en el sistema lexical.
