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Déficit hídrico amenaza a
seis distritos de Arequipa con riesgo alto
CENEPRED advierte que 2,8 millones de habitantes de la sierra y selva podrían verse seriamente afectados durante la temporada de lluvias 2026-2027. El riesgo también alcanza a tierras agrícolas, pastizales y ganado.

Un total de seis distritos de Arequipa se encuentran en riesgo muy alto de sufrir los efectos del déficit hídrico durante la temporada de lluvias 2026-2027, según el estudio elaborado por el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED). A escala nacional, la amenaza comprende a 2 millones 796 692 personas de la sierra y selva peruana.
El informe, elaborado en agosto, identifica 484 distritos en riesgo muy alto distribuidos en 17 departamentos, entre ellos Arequipa, donde la reducción de la disponibilidad de agua podría afectar las actividades agrícolas y pecuarias, además del abastecimiento para las necesidades de la población.
El CENEPRED, organismo adscrito al Ministerio de Defensa, advierte que las zonas más expuestas se concentran en la sierra central, la sierra sur, la selva central y la selva sur. La evaluación busca que las autoridades identifiquen anticipadamente los territorios que requieren intervenciones para reducir los efectos de la escasez de agua.
Arequipa figura entre los departamentos incluidos en el escenario de riesgo muy alto, junto con Apurímac, Ayacucho, Cusco, Puno, Tacna y otras regiones del país. En total, el estudio identifica seis distritos arequipeños en esta categoría, aunque la información difundida no precisa sus nombres.
La advertencia resulta relevante para una región donde la disponibilidad de agua es determinante para el consumo humano, la agricultura y la ganadería, actividades que dependen de las lluvias, los ríos y las reservas almacenadas en la infraestructura hídrica.
Un periodo de precipitaciones inferior a lo habitual puede reducir la disponibilidad de agua para los cultivos y pastizales, afectar la alimentación del ganado y disminuir los ingresos de las familias rurales.
El escenario requiere que las autoridades regionales y locales evalúen medidas preventivas para proteger las fuentes de agua, priorizar el abastecimiento y reducir las posibles pérdidas productivas.
MILLONES DE HECTÁREAS EXPUESTAS
El riesgo identificado por el CENEPRED no se limita a la población. El estudio advierte que también podrían verse comprometidas 1 millón 183 638 viviendas, más de 3,5 millones de hectáreas de tierras agrícolas y 7,1 millones de hectáreas de pastos.
Asimismo, alrededor de 7,6 millones de cabezas de ganado vacuno, ovino y alpacas estarían expuestas a los efectos del déficit hídrico. Estos animales constituyen una fuente importante de ingresos y sustento para miles de familias, principalmente en las zonas rurales.
La reducción del agua disponible podría ocasionar pérdidas en la producción agrícola, dificultades para alimentar al ganado, disminución de ingresos y problemas relacionados con la seguridad alimentaria.
Además de los 484 distritos clasificados en riesgo muy alto, el documento identifica otros 656 en riesgo alto, 439 en riesgo medio y 312 en riesgo bajo. Esta distribución evidencia la necesidad de organizar las medidas de prevención de acuerdo con el nivel de exposición de cada territorio.
PREVENCIÓN ANTE LA ESCASEZ DE AGUA
El déficit hídrico se presenta cuando las precipitaciones son considerablemente inferiores a los valores habituales, lo que limita la disponibilidad de agua en ríos, reservorios y otras fuentes utilizadas para el consumo humano y las actividades productivas.
Ante este escenario, el CENEPRED plantea que los gobiernos regionales, municipios y sectores productivos utilicen la información técnica para planificar intervenciones oportunas.
En Arequipa, la identificación de seis distritos en riesgo muy alto plantea la necesidad de determinar las localidades afectadas y establecer acciones específicas para proteger a la población y las actividades económicas.
La prevención será fundamental para reducir las consecuencias de una eventual disminución de las lluvias durante el periodo 2026-2027. El desafío será convertir las alertas técnicas en medidas concretas de gestión del agua, protección de cultivos y atención a las familias que podrían resultar afectadas.
