Panamericana Sur: emergencia que no logra resolver
Por Carlos Meneses

Arequipa necesita una carretera segura durante todo el año, no una ruta alterna cada vez que las rocas caen. La prevención debe llegar antes del próximo derrumbe, porque cuando la emergencia se repite y las soluciones definitivas siguen pendientes, la inacción también tiene consecuencias.

La Panamericana Sur no puede seguir dependiendo de la suerte para mantenerse transitable. Los derrumbes recurrentes en la provincia de Camaná, las horas de incertidumbre para transportistas y pasajeros y la ausencia de soluciones definitivas evidencian una vulnerabilidad que las autoridades conocen, pero que todavía no consiguen superar. Cada nuevo desprendimiento devuelve a Arequipa al mismo escenario: una carretera bloqueada, usuarios expuestos al peligro y funcionarios que anuncian medidas de contingencia.

El episodio del viernes 23 de octubre, en el kilómetro 770, a la altura de La Planchada, volvió a demostrarlo. Aunque el tránsito se restableció a las 22:30 horas, las condiciones que originan los derrumbes permanecen. La presencia de rocas fracturadas y taludes inestables mantiene latente la posibilidad de nuevos bloqueos en una vía fundamental para la conexión del sur con Lima y el resto del país.

La respuesta anunciada por Provías Nacional consiste en recuperar la antigua Panamericana Sur para utilizarla como ruta alterna. Los trabajos demandarían al menos 30 días y permitirían el paso de vehículos de hasta diez toneladas cuando la carretera principal quede interrumpida. La medida puede ayudar a reducir el aislamiento, pero tiene limitaciones evidentes: no admite unidades de mayor peso y solo se activará ante emergencias. Es una salida provisional, no una solución al problema de fondo.

Mientras tanto, las intervenciones definitivas siguen en evaluación. Se mencionan desquinches para retirar rocas inestables, estabilización de taludes y posibles mallas de protección, pero todavía no hay fechas precisas para ejecutar estas obras. La pregunta es inevitable: ¿cuántos desprendimientos más deben ocurrir para que la prevención deje de ser una promesa y se convierta en una política sostenida?

El problema no se resuelve con anuncios ni con la habilitación temporal de una carretera antigua. Se necesita identificar los sectores de mayor peligro, establecer un cronograma público de intervención, asegurar el presupuesto y someter los avances a fiscalización. También corresponde informar a los usuarios sobre los riesgos y las restricciones, sin esperar a que ocurra otro incidente.

La Panamericana Sur es una infraestructura estratégica para el transporte de pasajeros, alimentos, combustibles y mercancías. Sus interrupciones generan pérdidas económicas y afectan la vida cotidiana de miles de personas. Mantenerla en condiciones seguras no es un favor a Arequipa, sino una obligación del Estado.

El debate público tampoco debería perderse en formalidades mientras los problemas concretos esperan respuesta. La gestión de una emergencia se mide por los riesgos que logra reducir, las obras que ejecuta y las vidas que protege, no por la cantidad de declaraciones que produce.

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