Menos de la mitad de arequipeños consume agua con cloración adecuada

Solo el 47% de la población recibe agua con niveles suficientes de cloro, frente al 70% registrado en 2018. Además, 364 mil personas carecen de conexión a una red pública y 36 de 55 proyectos de infraestructura hídrica están paralizados o abandonados.

La calidad del agua potable en Arequipa evidencia un deterioro que compromete la salud y el acceso a un servicio básico. En 2025, apenas el 47% de la población recibió agua con niveles adecuados de cloro, una proporción considerablemente menor al 70% registrado en 2018. Esto significa que más de la mitad de los habitantes no cuenta con agua que alcance los parámetros de cloración considerados necesarios para una adecuada desinfección.

Según información de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS), el indicador mostró una recuperación respecto al 40% alcanzado en 2023. Sin embargo, el avance resulta insuficiente y mantiene a Arequipa por debajo de regiones vecinas como Tacna, que registra 63%, y Moquegua, con 53%.

La deficiente cloración representa un riesgo sanitario porque este procedimiento permite eliminar microorganismos que pueden provocar enfermedades, entre ellas las infecciones diarreicas. Por tanto, disponer de una conexión domiciliaria no garantiza por sí sola que las familias consuman agua segura.

Las dificultades también se reflejan en la cobertura. La población arequipeña que dispone de agua mediante una red pública disminuyó del 85% en 2017 al 79% en 2025. Esta reducción deja aproximadamente a 364 mil personas sin acceso a este sistema, unas 156 mil más que hace ocho años.

A ello se suma la desigualdad en la continuidad del abastecimiento. Aunque el 83% de las viviendas conectadas a una red pública o pilón recibe agua durante las 24 horas, existen provincias con condiciones mucho más desfavorables. En Caravelí, apenas el 27% de las viviendas cuenta con suministro permanente; en Islay la proporción llega al 39% y en Camaná al 47%.

El panorama se vuelve más preocupante ante el riesgo de sequía asociado al Fenómeno de El Niño. Según el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED), 63 distritos de Arequipa presentan riesgo alto o muy alto de sequía, situación que también amenaza alrededor de 52 mil hectáreas agrícolas.

Las deficiencias del servicio coinciden con el retraso de las inversiones. De acuerdo con estimaciones del Instituto Peruano de Economía (IPE), elaboradas con información del Ministerio de Economía y Finanzas, a septiembre de 2026, 36 de los 55 proyectos de los gobiernos regionales y municipales destinados a ampliar la captación y almacenamiento de agua permanecían paralizados o abandonados.

Las autoridades regionales y municipales que asumirán en enero de 2027 enfrentarán el desafío de recuperar estas inversiones, ampliar la cobertura y garantizar agua de calidad. La urgencia no está únicamente en anunciar nuevas obras, sino en asegurar que los proyectos se concluyan y que el servicio llegue de manera continua y segura a la población.

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