León XIV llama a construir puentes de fraternidad en su primera misa en Uruguay
En Paysandú, el pontífice utilizó tres símbolos de la cultura uruguaya: los puentes, los palmares y el mate, para reflexionar sobre la fe, la unidad y la importancia de transmitir los valores cristianos a las nuevas generaciones.
El papa León XIV celebró su primera misa de su viaje apostólico a Sudamérica en el parque París Londres de la ciudad de Paysandú, Uruguay, donde llegó el día anterior. Durante la ceremonia religiosa, invitó a los fieles a convertirse en constructores de fraternidad, fortalecer la vida comunitaria y mantener la oración como parte de su relación con Dios.
En su homilía, difundida por Vatican News, el pontífice utilizó tres elementos representativos de la cultura uruguaya para reflexionar sobre el valor de la fe: los puentes, los palmares y el mate. A través de estas imágenes, destacó la importancia de construir vínculos, mantener raíces firmes y compartir la vida con los demás.
«Los aliento a continuar la misión evangelizadora con entusiasmo. Sean puentes para que muchos se encuentren con Jesús. Sean una comunidad fraterna, que se reúna y comparta la vida y los proyectos, los sueños y las esperanzas, especialmente con los más necesitados», expresó ante los asistentes.
El primer símbolo fue el puente, en referencia a la infraestructura que conecta a Uruguay con Argentina mediante el puente internacional General Artigas, que atraviesa el río Uruguay. León XIV señaló que estas estructuras representan apertura, comunicación e intercambio, pero advirtió que necesitan cimientos sólidos para resistir las dificultades.
«Un puente necesita los soportes adecuados para no desplomarse con la fuerza del viento y de las aguas», manifestó, al comparar esta imagen con la necesidad de construir una fe firme, capaz de mantenerse ante las adversidades.
RAÍCES Y HERMANDAD
El segundo elemento fueron los palmares, árboles que caracterizan el paisaje uruguayo y que destacan por sus raíces profundas y resistencia frente a los vientos. Para el papa, representan la importancia de mantener fundamentos sólidos y crecer en comunidad.
Finalmente, se refirió al mate, una bebida tradicional presente en los hogares, centros de estudio y reuniones de amigos. Lo describió como un símbolo de familiaridad, amistad y encuentro, que enseña a compartir y fortalecer los lazos entre las personas.
El pontífice también recordó que esta bebida acompaña momentos de soledad, silencio y oración.
Al concluir su reflexión, León XIV llamó a los fieles a ser una comunidad que mantenga el diálogo con Dios y transmita la alegría de la fe a las nuevas generaciones, especialmente mediante el testimonio y la solidaridad con quienes más necesitan apoyo.
