Torrenteras en Paucarpata son un peligro para centenares de familias

Por Jorge Turpo R. Foto: Zintia Fernández / El Pueblo

Un informe de la Contraloría advierte que la tercera y cuarta torrentera presentan ausencia y colapso de defensas. Las obras de prevención deberán planificarse ahora para ejecutarse antes de la próxima temporada de lluvias.

MUNICIPIO DISTRITAL REALIZÓ LIMPIEZA INSUFICIENTE

Cada temporada de lluvias, en sectores como Pozo Negro y Villa Jesús, el sonido del agua bajando por la torrentera no es un paisaje, es una advertencia. Las familias que viven cerca del cauce saben que basta una lluvia intensa en la parte alta para que el barro, las piedras y el caudal desbordado golpeen con fuerza los taludes y muros que deberían protegerlas. Este año no hubo una tragedia mayor. Pero el peligro no se ha ido. Solo está en pausa.

Centenares de viviendas permanecen expuestas en la tercera y cuarta torrentera del distrito de Paucarpata. Así lo confirma el informe de la Contraloría N° 003-2026-OCI/1305-SOO.

El documento advierte situaciones concretas que podrían comprometer la estabilidad de la infraestructura urbana y la integridad física de la población.

En la cuarta torrentera, el informe identifica la ausencia de estructuras de protección y defensas ribereñas en el cauce.

Esta carencia podría generar la socavación de taludes y la pérdida de infraestructura cercana. En términos simples: el agua podría erosionar la base del terreno que sostiene viviendas, pistas o muros, debilitándolos progresivamente hasta provocar colapsos.

En sectores como Pozo Negro, donde las construcciones se levantan a escasos metros del cauce, el riesgo es mayor. La fuerza del agua no solo arrastra sedimentos; también puede minar las cimentaciones de viviendas precarias y afectar servicios básicos. En Villa Jesús, la cercanía de muros y estructuras colindantes a la torrentera incrementa la vulnerabilidad ante cualquier incremento repentino del caudal.

La tercera torrentera presenta otro problema crítico: el colapso de estructuras de protección ya existentes.

Según el informe, esta situación pone en riesgo la estabilidad de los muros adyacentes debido a la socavación de sus cimentaciones. Es decir, no se trata solo de lo que falta, sino de lo que ya se ha deteriorado.

Cuando una defensa ribereña colapsa, deja expuesta la base de los taludes. Con cada avenida, el agua excava un poco más. La erosión no siempre es visible de inmediato, pero actúa como una fractura silenciosa bajo el concreto. El resultado puede ser el desplome de muros, la pérdida de veredas o el debilitamiento de vías que conectan barrios enteros.

El informe fue emitido bajo la modalidad de Orientación de Oficio, una herramienta de control preventivo que busca alertar a la entidad antes de que el riesgo se materialice en desastre.

No es una auditoría posterior a un daño; es una advertencia previa. En este caso, la advertencia es directa porque la infraestructura actual no garantiza seguridad ante una nueva temporada de lluvias.

PREVENCIÓN

La actual gestión del alcalde de Paucarpata, Marco Antonio Anco, realizó la limpieza de algunas zonas del cauce de las torrenteras, pero el órgano de control advierte que no es suficiente y se debe planificar obras integrales para las siguientes temporadas de lluvia.

Hay un elemento clave que no puede ignorarse, la actual temporada de lluvias prácticamente ha terminado en Arequipa. Realizar ahora intervenciones apresuradas en el cauce podría resultar técnicamente inadecuado. Las obras de encauzamiento, reforzamiento de taludes o construcción de nuevas defensas requieren estudios hidráulicos, evaluación de suelos y planificación presupuestal.

Ejecutar trabajos sin planificación integral podría derivar en estructuras mal diseñadas, insuficientes o vulnerables ante futuras avenidas. Por eso, especialistas coinciden en que las labores deben programarse de inmediato, pero para ejecutarse antes del inicio de la próxima temporada de lluvias.

Eso implica formular expedientes técnicos sólidos, asegurar financiamiento y coordinar acciones entre la Municipalidad Distrital de Paucarpata y otras instancias competentes. No se trata solo de colocar concreto; se trata de diseñar soluciones estructurales que resistan el comportamiento torrencial propio de la geografía arequipeña.

El documento no menciona hipótesis lejanas. Habla de riesgo de socavación de taludes, pérdida de infraestructura y exposición de la integridad física de la población. Son términos técnicos que, traducidos a la vida cotidiana, significan viviendas agrietadas, muros inclinados y familias en constante alerta.

Paucarpata ha crecido alrededor de sus torrenteras. Lo que en el pasado fueron cauces naturales alejados de la zona urbana, hoy están rodeados de viviendas y comercios. Esa expansión hace indispensable una gestión preventiva permanente.

La advertencia está hecha. Las zonas críticas están identificadas. La temporada de lluvias 2026 no dejó víctimas en estas torrenteras, pero dejó en evidencia que la infraestructura es frágil.

Contraloría recomienda a la Municipalidad Distrital de Paucarpata planificar la intervención en cauces de «llocllas».

La decisión ahora es política y técnica. Planificar con anticipación o esperar al próximo verano para reaccionar bajo presión.

Las familias de Pozo Negro y Villa Jesús no necesitan más sustos para entender el riesgo. Necesitan obras bien diseñadas y ejecutadas a tiempo. Porque en Paucarpata, cuando la torrentera baja con fuerza, no hay margen para la improvisación. El agua no negocia plazos. Sólo sigue su curso.

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