Congresistas por Arequipa gastan más de S/ 58 mil en busca de la reelección

Campaña electoral de congresistas por Arequipa. El reciente reporte de ingresos y gastos de campaña presentado ante la Oficina Nacional de Procesos Electorales revela un dato que invita al análisis: cinco congresistas vinculados a Arequipa que buscan continuar en la política han declarado un gasto conjunto de S/ 58,190.34 hasta marzo de 2026, financiado íntegramente con recursos propios. La cifra, si bien modesta frente a campañas de mayor escala, expone dinámicas interesantes sobre el financiamiento político, la competencia electoral y las limitaciones del sistema.

PRESENTARON GASTOS A LA ONPE

Uno de los elementos más llamativos es el predominio del autofinanciamiento. En teoría, este mecanismo reduce la dependencia de intereses externos y fortalece la autonomía del candidato. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre la equidad en la contienda. No todos los postulantes tienen la misma capacidad económica para sostener una campaña, lo que podría generar una competencia desigual desde el punto de partida.

En el detalle de los reportes, destaca Diana Gonzales Delgado, candidata a la Cámara de Diputados, quien declaró aportes y gastos por más de S/ 25 mil, destinados principalmente a material publicitario como afiches, paneles y artículos promocionales. Le sigue Esdras Medina Minaya, de Renovación Popular, con S/ 16,440 en ingresos y S/ 15,110 en egresos, centrados también en propaganda electoral tradicional.

Por su parte, Jaime Quito Sarmiento, candidato al Senado, reportó ingresos por S/ 13,200 y gastos similares, incluyendo no solo publicidad, sino también combustible y alimentación, lo que evidencia una campaña más territorial. En contraste, los montos declarados por María Agüero Gutiérrez y Alex Paredes Gonzales son significativamente menores, lo que podría reflejar campañas de menor alcance o estrategias más austeras.

Más allá de los números, el reporte permite observar que la campaña en Arequipa mantiene una fuerte dependencia de la propaganda física, pese al crecimiento de las plataformas digitales. Banners, afiches y merchandising siguen siendo herramientas centrales, lo que sugiere que el contacto visual directo continúa siendo clave en el electorado regional.

Otro punto relevante es el nivel de gasto relativamente bajo si se compara con elecciones pasadas. Esto podría explicarse por una mayor fiscalización de la ONPE, restricciones en el financiamiento o una estrategia de contención ante un electorado cada vez más crítico. También podría reflejar campañas más focalizadas, donde se prioriza el contacto directo sobre la inversión masiva.

Sin embargo, la cifra total también abre el debate sobre la transparencia y la real magnitud del gasto electoral. Aunque los candidatos están obligados a declarar sus ingresos y egresos, persisten dudas sobre si todos los movimientos económicos son efectivamente reportados. La fiscalización será clave para garantizar que el proceso se desarrolle en condiciones de equidad.

En un contexto de creciente desconfianza ciudadana hacia la clase política, la información financiera cobra especial relevancia. No solo permite conocer cómo se financian las campañas, sino también evaluar el compromiso de los candidatos con la legalidad y la transparencia.

A pocos días de los comicios, Arequipa se convierte así en un escenario donde no solo se disputa representación política, sino también credibilidad. El reto para los aspirantes no es solo ganar votos, sino demostrar que pueden hacerlo respetando las reglas y respondiendo a las demandas de una ciudadanía cada vez más vigilante.

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